Relanzamiento del proceso de Descentralización
EXTRACTO
A Propósito de “Las Nuevas Políticas para
el Relanzamiento del Proceso de Descentralización”.
Julio E. Díaz Palacios
Presidente de la Red Perú
Ocho propuestas para un plan de relanzamiento
Es correcto que en el contexto actual y por las perspectivas de cambio de autoridades regionales y municipales se establezcan lineamientos, acuerdos y programas para la acción compartida. En este marco, son pertinentes las ocho propuestas que sugiere:
(a) Construir un consenso nacional entre los diversos actores establecer metas anuales en base aun plan de mediano plazo
(b) La necesidad de acuerdos regionales y locales para dar curso al cumplimiento de las competencias y funciones de los gobiernos subnacionales.
(c) Diseño integral e integrado del proceso de descentralización de todos los sectores de gobierno, evitando el indebido peso de los sectores ministeriales.
(d) El fortalecimiento de capacidades debe ser eje del proceso de transferencias de competencias y funciones, superando la marginalidad del CND y la dispersión de la oferta de otros actores.
(e) La evaluación del régimen laboral y una propuesta de homologación de remuneraciones debe ser básica para ordenar la transferencia de recursos humanos.
(f) El saneamiento de los activos públicos en el marco del proceso de descentralización, culminando el proceso iniciado.
(g) Avanzar en procesos que fortalezcan la regionalización y no esperar el referéndum, visibilizando las experiencias de articulación territorial y otras acciones.
(h) Creación de fondos de desarrollo social municipal para la transferencia de los programas sociales, para superar la desarticulación y la falta de complementariedad de estos. Se sugiere un fondo social con tres componentes: Fortalecimiento de capacidades, generación de oportunidades y protección social, en base a los recursos de FONCODES, PRONAA, INFES, PRONAMACHS, A TRABAJAR URBANO, JUNTOS, CAMINOS RURALES y otros.
En principio estos ocho puntos son necesarios y con la adecuada priorización deberían ser recogidos e incorporados al plan integral de relanzamiento y proceso de descentralización para el periodo 2006-2011, además de otras propuestas que Julio Guerra no ha abordado. Algunos comentarios se hacen indispensables:
¿Qué es lo que motiva que las autoridades regionales y locales en su mayor parte se muestren tan poco entusiastas y creativos para cumplir con sus competencias y funciones, contribuyendo así a impulsar la descentralización desde abajo? ¿Qué obligaciones bajo responsabilidad se podrían establecer al respecto?
Debe evitarse que los sectores ministeriales tengan capacidad discrecional sobre lo que quieren descentralizar. Históricamente los funcionarios políticos y las burocracias ministeriales se han opuesto a la descentralización, porque se pierden parte del poder que usufructúan o por miedo a quedar fuera de las planillas del sector público. De modo que permitir que los sectores decidan que debe descentralizarse es “poner al gato de despensero”. Esto no debe volver ocurrir más.
El desarrollo de capacidades debe ser descentralizado, intensivo y responder al enfoque de mejoramiento continuo, a través de programas regionales, aprovechando al máximo las capacidades regionales y locales existentes y complementándolas solo en los aspectos estrictamente necesarios. Debe involucrar autoridades, funcionarios y, por supuesto a los líderes sociales, para cuyo efecto deben visibilizarse los planes de desarrollo de capacidades que los gobiernos subnacionales deben de tener como instrumento de gestión. Pero, adicionalmente, no debe descuidarse el fortalecimiento institucional propiamente tal, adecuando la estructura orgánica, reforzando las culturas organizacionales regionales y municipales. Pero tampoco debe obviarse la capacitación y una sostenida sensibilización de las autoridades políticas sectoriales y de la burocracia del gobierno central.
Seguramente que las inquietudes sobre los regímenes laborales y las diferencias en las remuneraciones es uno de los que más resistencias que genera en la burocracia, pero por sensible que sea hay que abordarlo, nada se gana aplicando la vieja y conocida “política del avestruz”. Para eliminar subjetividades y temores, es conveniente que las reformas que deben hacerse sean identificas y trabajadas con la participación de los propios trabajadores, a fin de que recuperen el protagonismo de los funcionarios públicos en esta y otras reformas del estado.
¿Alguien recuerda o conoce un pronunciamiento de algún grupo de funcionarios sobre como conducir mejor la descentralización?¡Silencio absoluto!. Esto es lamentable. Al respecto, hay que desplegar la imaginación para convertir la marginalidad y/o resistencia disfrazada de la burocracia de hoy en un protagonismo de la burocracia mañana en la construcción del Estado al servicio de los ciudadanos que el Perú necesita. Uno de los componentes de esta estrategia es fomentar la asociatividad de los funcionarios, enriqueciendo así el capital social que debe servir de plataforma para la recreación de las relaciones entre el estado y la sociedad civil.
Si se sigue los procedimientos tradicionales, engorrosos y muchas veces irracionales, para sanear los activos públicos del Estado, esto puede demorar años y años. Este componente debe ser declarado en emergencia y simplificar al máximo los procedimientos.
La transferencia desarticulada y dispersa de los programas sociales es un hecho. Pero ¿Cuáles son las causales de esto? ¿Cuáles son los impactos negativos que ha generado y seguirá generando si no se introducen los correctivos indispensables?. El desempeño, los avances y estancamientos en la transferencia de los programas señalados en el punto 8 por Julio Guerra, debe se evaluada a fondo, para erradicar a la brevedad las malas practicas gubernamentales y centralistas observadas e identificar todas les lecciones positivas que se hayan generado para convertirlas en contenidos para el mejoramiento de la políticas, de las normas y de los instrumentos de gestión.
A Propósito de “Las Nuevas Políticas para
el Relanzamiento del Proceso de Descentralización”.
Julio E. Díaz Palacios
Presidente de la Red Perú
Ocho propuestas para un plan de relanzamiento
Es correcto que en el contexto actual y por las perspectivas de cambio de autoridades regionales y municipales se establezcan lineamientos, acuerdos y programas para la acción compartida. En este marco, son pertinentes las ocho propuestas que sugiere:
(a) Construir un consenso nacional entre los diversos actores establecer metas anuales en base aun plan de mediano plazo
(b) La necesidad de acuerdos regionales y locales para dar curso al cumplimiento de las competencias y funciones de los gobiernos subnacionales.
(c) Diseño integral e integrado del proceso de descentralización de todos los sectores de gobierno, evitando el indebido peso de los sectores ministeriales.
(d) El fortalecimiento de capacidades debe ser eje del proceso de transferencias de competencias y funciones, superando la marginalidad del CND y la dispersión de la oferta de otros actores.
(e) La evaluación del régimen laboral y una propuesta de homologación de remuneraciones debe ser básica para ordenar la transferencia de recursos humanos.
(f) El saneamiento de los activos públicos en el marco del proceso de descentralización, culminando el proceso iniciado.
(g) Avanzar en procesos que fortalezcan la regionalización y no esperar el referéndum, visibilizando las experiencias de articulación territorial y otras acciones.
(h) Creación de fondos de desarrollo social municipal para la transferencia de los programas sociales, para superar la desarticulación y la falta de complementariedad de estos. Se sugiere un fondo social con tres componentes: Fortalecimiento de capacidades, generación de oportunidades y protección social, en base a los recursos de FONCODES, PRONAA, INFES, PRONAMACHS, A TRABAJAR URBANO, JUNTOS, CAMINOS RURALES y otros.
En principio estos ocho puntos son necesarios y con la adecuada priorización deberían ser recogidos e incorporados al plan integral de relanzamiento y proceso de descentralización para el periodo 2006-2011, además de otras propuestas que Julio Guerra no ha abordado. Algunos comentarios se hacen indispensables:
¿Qué es lo que motiva que las autoridades regionales y locales en su mayor parte se muestren tan poco entusiastas y creativos para cumplir con sus competencias y funciones, contribuyendo así a impulsar la descentralización desde abajo? ¿Qué obligaciones bajo responsabilidad se podrían establecer al respecto?
Debe evitarse que los sectores ministeriales tengan capacidad discrecional sobre lo que quieren descentralizar. Históricamente los funcionarios políticos y las burocracias ministeriales se han opuesto a la descentralización, porque se pierden parte del poder que usufructúan o por miedo a quedar fuera de las planillas del sector público. De modo que permitir que los sectores decidan que debe descentralizarse es “poner al gato de despensero”. Esto no debe volver ocurrir más.
El desarrollo de capacidades debe ser descentralizado, intensivo y responder al enfoque de mejoramiento continuo, a través de programas regionales, aprovechando al máximo las capacidades regionales y locales existentes y complementándolas solo en los aspectos estrictamente necesarios. Debe involucrar autoridades, funcionarios y, por supuesto a los líderes sociales, para cuyo efecto deben visibilizarse los planes de desarrollo de capacidades que los gobiernos subnacionales deben de tener como instrumento de gestión. Pero, adicionalmente, no debe descuidarse el fortalecimiento institucional propiamente tal, adecuando la estructura orgánica, reforzando las culturas organizacionales regionales y municipales. Pero tampoco debe obviarse la capacitación y una sostenida sensibilización de las autoridades políticas sectoriales y de la burocracia del gobierno central.
Seguramente que las inquietudes sobre los regímenes laborales y las diferencias en las remuneraciones es uno de los que más resistencias que genera en la burocracia, pero por sensible que sea hay que abordarlo, nada se gana aplicando la vieja y conocida “política del avestruz”. Para eliminar subjetividades y temores, es conveniente que las reformas que deben hacerse sean identificas y trabajadas con la participación de los propios trabajadores, a fin de que recuperen el protagonismo de los funcionarios públicos en esta y otras reformas del estado.
¿Alguien recuerda o conoce un pronunciamiento de algún grupo de funcionarios sobre como conducir mejor la descentralización?¡Silencio absoluto!. Esto es lamentable. Al respecto, hay que desplegar la imaginación para convertir la marginalidad y/o resistencia disfrazada de la burocracia de hoy en un protagonismo de la burocracia mañana en la construcción del Estado al servicio de los ciudadanos que el Perú necesita. Uno de los componentes de esta estrategia es fomentar la asociatividad de los funcionarios, enriqueciendo así el capital social que debe servir de plataforma para la recreación de las relaciones entre el estado y la sociedad civil.
Si se sigue los procedimientos tradicionales, engorrosos y muchas veces irracionales, para sanear los activos públicos del Estado, esto puede demorar años y años. Este componente debe ser declarado en emergencia y simplificar al máximo los procedimientos.
La transferencia desarticulada y dispersa de los programas sociales es un hecho. Pero ¿Cuáles son las causales de esto? ¿Cuáles son los impactos negativos que ha generado y seguirá generando si no se introducen los correctivos indispensables?. El desempeño, los avances y estancamientos en la transferencia de los programas señalados en el punto 8 por Julio Guerra, debe se evaluada a fondo, para erradicar a la brevedad las malas practicas gubernamentales y centralistas observadas e identificar todas les lecciones positivas que se hayan generado para convertirlas en contenidos para el mejoramiento de la políticas, de las normas y de los instrumentos de gestión.

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