Gobernabilidad y Ciudadanía ADs - PERU

jueves, noviembre 23, 2006

Pensar nacionalmente, actuar localmente

Walter Varillas
Instituto de Democracia Participativa

Sin ánimo de un análisis exhaustivo, sino como una provocación al debate y análisis colectivo, enviamos algunas notas sobre los resultados electorales y los resultados preliminares de la ONPE. Un dato que nos llama la atención es cómo es que muchos de nuestros candidatos participacionistas no han ganado, incluso algunos que tentaron la reelección. ¿Nuestro mensaje sólo esta dirigido a las natas (para no hablar de élites que en estricto difícilmente son) locales? ¿No llegamos a la población y reproducimos espacios y esferas de las pituquerías locales, que se copian del centralismo limeño de izquierda e intelectualoide? ¿Qué tanto los medios de comunicación han influido en las mentalidades masivas, mientras seguimos circunscritos a nuestras "nuevas" metodologías de comunicación popular del siglo pasado (recordemos que el tema de los medios está presente en la Venezuela de Chávez y en el Brasil de Lula, para no hablar de nuestra historia)? Pero creo que debemos de reconocer que en un país con alta informalidad y pobreza, es difícil que existan condiciones para un participación política institucionalizada (es difícil hacer planificación estratégica con el estómago vacío), y difícil la configuración de clases sociales, y por tanto representaciones políticas estables. Esto se ha visto (la crisis de partidos) desde los 90. Pero ha sido agravado por nuestros propios errores, que no encuentra respuesta en la fácil salida de "entonces hay que construir partido" o de "entonces la respuesta esta en la sociedad civil, en crear movimientos y espacios éticos". Posiblemente haya que comenzar jubilando a nuestra generación dando paso a jóvenes a los que acompañemos en sus búsquedas de propuestas.
En fin se abre un proceso de análisis para generar trasformaciones políticas significativas y lograr la competitividad del país comenzando por eliminar la pobreza. Qué suerte tenemos de vivir en nuestro Perú, siempre con la Historia por hacer.

Podemos sacar las siguientes conclusiones generales y preliminares sobre los resultados electores:

• Hay una clara diferencia entre Lima, las regiones, las provincias y los distritos. Se ratifica una dispersión política
• En Lima gana claramente Castañeda (más que Unidad Nacional), y en el Callao Alex Kouri. Como partidos: gana UN y Chim Pum Callao. Siguen: Lay, APRA. Somos Perú retrocede dramáticamente.
• En las Regiones, pasan de 2/3 de partidos en el 2002 a 19 regionalistas y 3 del APRA (de 14 anteriormente) y 3 de izquierda nacional (UPP, Fuerza Democrática y MNI) en 2006. Aunque hay un claro predominio izquierdista.
• La población ha castigado y premiado a los reeleccionistas. Posiblemente haya sido una reacción frente a la gestión y su capacidad de "llegada".
• Dos grupos: los que tienen más del 33% y los que peligrosamente tienen menos de este porcentaje, aunque parece que son menos que en el 2002.
• No hay partidos nacionales:
o Alan se fortalece dentro del APRA y fuera. Dentro esta en mejores condiciones de controlar la avalancha mercantilista o por un puesto (esta campaña pudo haber sido un distractivo de la militancia, y como ha mostrado su incapacidad no se merece un puestito). Respecto a la dispersión, Alan desarrollará (ya lo inició) con negociaciones uno por uno, comenzado por los cercanos y dejando a los potencialmente conflictivos solos. Resultado: no hay oposición.
o El APRA sin Alan es como cualquier otro partido. Ha retrocedido en Gobiernos Regionales, parece que algo avanza en Lima. Ha perdido en Trujillo. Triunfo de Murgia.
o PN y UPP están dispersos, refleja su crisis.
o UN solo en Lima, y con divorcio ad portas. Lourdes sale mal parada, Castañeda crece en expectativas presidenciales..
o SP desaparece nacionalmente y retrocede en Lima.
o Los disturbios locales confirman lo que ha registrado la Defensoría. El principal factor de conflicto en el país son los municipales distritales. Casos de brotes ciudadanos contra "golondrinos”. Campaña con brotes de violencia, accidentes, uso de medios del Estado, proselitismo, etc.
 Túcume (Lambayeque) han quemado el Municipio por reelección.
 Huancayo (Huayucachi).
 Chota han baleado y agredido a funcionario. Llama militantes de compromiso campesino han tomado oficinas de ONPE,
 Chalamarca han destruido ánforas.
 Distrito de Tajatamba, incendian casa del alcalde.
 San Juan 800 pobladores de Cajamarca, han roto lunas y atacado a personeros y miembros de mesas.
 Namora 400 personas han bloqueado.
 Las Lomas, Piura.
 Miracosta, Chota, han incendiado la municipalidad y ánforas.
 Cerro de Pasco. Municipallidad Paucartamabo. Colegio Alfonso Ugarte.
 Curamori, Piura, intento de secuestro.
 Lancote, Sullana, apedreo de municipalidad.
 Huari Chavin de Huantar. Quema de actas. 1000 pobladores atacaron a local de votación, quemando actas. Reelección de Somos Perú.
 Elecciones en Majen, se han suspendido. Wagner: Bambamarca, Loreto, distritos, Huallanca, Oyaechea Puno.
 500 personas del movimiento Humanista, revocado en 1992, Lomas, Piura.
 Puerto de Cerro Azul, Cañete. Gano Padin, perdió el alcalde. Policía no quiere proceder.
 Umachiri, Melgar. Secuestrado personal de ONPE. Incendiado carro del ejercito.
 La Libertad de Tallan, Celendin, golpeados ONPE.
 Lacoyta, San Ignacio. ONPE cedulas ya marcadas. Alcalde ha dado hospedaje, población se está manifestando.
 Jayanca, Chiclayo.
 Distrito Yauli, La Oroya.
 Tiene que ver principalmente con golondrinos. Los canales institucionales no han funcionado.
 Defensoría 1200 incidentes electorales.
• Conclusiones:
o Alan se consolida dentro del APRA, pero también fuera no tiene oposición sino oposiciones dispersas.
o Fragmentación política del país, dispersión electoral pero más localizada.
o Crisis de representación.
• Tareas:
o Concertación con el gobierno nacional y los gobiernos locales.
o Concertación de macro regiones.
o Necesidad de Buen Gobierno, gerencia.
o Mejorar mecanismos electorales:
 Golondrinos, cambios hasta un año antes.
 Porcentaje menor al 30% ir a segunda vuelta.
 Partidos con dos años de anticipación.
 Exceso de candidatos.

miércoles, noviembre 15, 2006

INSTITUCIONES, PARTIDOS POLÍTICOS, SOCIEDAD CIVIL Y BUEN GOBIERNO

Algunas conclusiones del CURSO INTERNACIONAL SOBRE BUEN GOBIERNO REGIONAL Y LOCAL, realizado el pasado 12 y 13 de octubre
Con éxito se desarrolló el Curso Internacional de Buen Gobierno Regional y Local los días 12 y 13 de octubre en la ciudad de Lima, organizado por el Instituto para la Democracia Participativa - IDP y el Instituto Internacional de Gobernabilidad de Cataluña. Participaron alrededor de 40 compañeros, entre candidatos y miembros de ONGs. El encuentro sirvió para compartir herramientas conceptuales, metodológicas y para intercambiar experiencias y opiniones sobre el tema del buen gobierno, en el marco de la construcción del desarrollo local y el fortalecimiento del sistema democrático. Un consenso logrado en el evento reconoce los aportes de la democracia representativa como importantes, pero aún insuficientes y presentan algunas imperfecciones a ser resueltas normativa y prácticamente.
1. La importancia de las instituciones para el logro de la gobernabilidad
a. Las instituciones como base de la gobernabilidad o el buen gobierno
• Alguna de las definiciones sobre gobernabilidad ensayada por el IIG señala que ella viene a ser la capacidad de una sociedad para tomar decisiones de manera efectiva orientadas a la resolución de problemas comunes. Esa toma de decisiones por parte de los actores para resolver los problemas existentes se hace sobre la base de unas reglas de juego claras: instituciones. En efecto, uno de los componentes básicos de la gobernabilidad es el de las instituciones, es decir, no existe gobernabilidad sostenible y fuerte sino existen instituciones sólidas.
• Pero la gobernabilidad también incorpora y promueve principios de equidad y cohesión social. Equidad al no particularizar por sectores los beneficios de las decisiones colectivas; y cohesión social, al promover el involucramiento de actores en el proceso de toma de decisiones.
• La premisa de fondo es que la gobernabilidad o buen gobierno guarda relación estrecha con el diseño institucional sobre el que se construye la gobernabilidad. Por tanto, si una sociedad goza de instituciones sólidas, la gobernabilidad será efectiva. La experiencia internacional demuestra que la calidad institucional permite una buena gobernabilidad y se asocia directamente con el desarrollo económico.
• En ese marco, hay dos tipos de instituciones: instituciones formales e instituciones informales. Las instituciones formales son explícitas y se traducen directamente en normas y reglas. Las instituciones informales, a pesar de no explicitarse en normas, no son menos importantes y son legítimos si existen bajo principios éticos. Por lo tanto, hablar de informalidad no necesariamente significa ilegalidad.

• Sin embargo, siempre aquel que diseña una institución lo hace pensando maximizar sus propios intereses. El diseño de instituciones nunca es neutro y está en función del beneficio del que las diseña. Por ejemplo, en el tema de la desigualdad se puede observar que las élites que han cooptado el poder han hecho que el rediseño de las instituciones sea funcional a sus intereses.
• Otro ejemplo está dado por el clientelismo político, el cual es una institución informal muy arraigada en América latina y seguramente en el Perú, solamente reproduce pobreza y desigualdad. Se basa en relaciones políticas personalizadas entre patrones y clientes. Es contraproducente porque el beneficiario de la decisión política no es la comunidad, sino algún sector en particular.
• Hay diversos tipos de gobernabilidad. Inclusive la gobernabilidad se puede dar en un régimen autoritario. De tal manera, para que haya gobernabilidad democrática debe haber reglas democráticas, instituciones democráticas.
• El ejercicio de la gobernabilidad ha cambiado en los últimos años. Ya no es una manera de gobernar desde lo jerárquico y vertical, decidida desde arriba e implementada por técnicos. Hoy en día, cuando se toman decisiones que afectan a la sociedad, se afecta a actores públicos y privados, por lo tanto es una manera de ejercer gobierno en forma horizontal.
• Algunas de las experiencias de gobernabilidad abierta y horizontal están dadas por los diversos consejos y espacios creados a través de consultas con actores sociales. Los mecanismos de control, vigilancia y monitoreo de las instituciones publicas hacen que se ejerza presión al poder publico para que se tome decisiones publicas en beneficio de la comunidad. Es decir, cuanto más inclusivo y participativo es el proceso de construcción del sistema democrático, más horizontal y efectiva es la gobernabilidad.


b. Los riesgos de la ingobernabilidad
• Hay dos ejes en donde se ve la ingobernabilidad: el primero de ellos se refiere al problema de la ineficacia, es decir, la incapacidad de resolver problemas, un ejemplo es el enfrentamiento entre ejecutivo y legislativo, no se llega a resolver nada por el nivel de polarización entre gobierno y oposición; el segundo de los ejes se refiere a la crisis de legitimidad. La ingobernabilidad tiene que ver con crisis de institucionalidad.
• El otro argumento es que toda institución está en condiciones de reducir los costes de transacción, que viene a ser el costo de intercambio “económico”, los costes de incertidumbre. Si hay una buena institucionalidad se reduce ese coste de incertidumbre. Los costes de relación entre partidos y electores es también un coste de inversión que se hace permanentemente.

• Las relaciones clientelares son personalizadas y dispersas, en donde el patrón establece una pirámide. En donde algunos están por encima de otros. En los partidos políticos institucionales la relación no es personalizada sino generalizada y más amplia e indirecta, en donde los que están en la base desarrollan intereses comunes y ejercen presión.
2. La situación de los partidos políticos y la necesidad de su refundación
• Los partidos cumplen un rol fundamental en la construcción de la democracia. Son claves en la gobernabilidad. La sociedad civil cumple otro rol básico en ese proceso, por ejemplo, cumplen el rol de fiscalización de los partidos, pero la sociedad civil no puede reemplazar a los partidos. La democracia participativa per se no puede resolver gran cosa, salvo en pequeña y mediana escala. Lo que se debe hacer es fortalecer los partidos políticos, es decir, se debe promover una democracia representativa con enfoque participativo. No debemos olvidar que la democracia se resuelve con capacidades humanas, muchas veces dispersas en las organizaciones de la sociedad civil y en los partidos políticos.
• Un problema del Perú es que adolece de partidos sólidos arraigados en todo el territorio y con visón nacional, que sean capaces de promover un proyecto nacional y capaces de implantar políticas eficaces. Generalmente los partidos tienen una visión limeña y centralista. Un problema es que la política se ha vuelto cada vez más competitiva y eso ha producido que se genere un aluvión de expectativas y ello es peligroso, más aún cuando hay una gran crisis de partidos y desconfianza frente a ellos, el descrédito se amplia. Cuando hay partidos políticos frágiles, la mira del gobierno es de corto plazo.
• El problema de los partidos políticos es crónico, y eso pasa por mejorar las capacidades de entendimiento de ellos. Los partidos tienen una visión de trabajo de corto plazo, de resolución de problemas inmediatos. La gran mayoría de los partidos políticos no participan en la planificación del desarrollo ni en los presupuestos participativos a nivel regional y local. Naturalmente, estos vacíos tienen que ver con las imperfecciones del sistema político peruano, que debe reformarse profundamente, uno de cuyos componentes es precisamente la refundación de los partidos políticos.
3. El sistema político peruano, el nuevo contexto y la gobernabilidad
• Algunas de las imperfecciones del sistema político peruano en el próximo escenario tienen que ver con el sistema electoral y de representación, ya que el ganador tiene el derecho a la mitad más uno de los consejeros regionales y municipales, lo cual propicia que estos concejos abdiquen de su potestad para fiscalizar, ya que es probable que los consejeros y regidores nunca fiscalicen al presidente regional o al alcalde de su partido, pues los consejeros y regidores se subordinan a los presidentes y alcaldes.
• Asimismo, el sistema electoral vigente estimula la dispersión y fragmentación política, configurando un panorama en el que los presidentes y alcaldes elegidos con bajo porcentaje de votos se enfrenten a la indiferencia u oposición activa de la mayoría de ciudadanos que votaron por otros candidatos, lo que crea condiciones para la ingobernabilidad.
• El incremento progresivo de recursos por las municipalidades, es un factor que dificulta también el logro de un buen gobierno ya que estimula a que las autoridades estén constantemente en campaña, lo cual va en desmedro de otros candidatos y no permite la renovación de autoridades. Esta situación se complica con la reelección indefinida de las autoridades regionales y municipales, lo que los estimula de hecho a estar en campaña siempre.

4. Municipalidades, gestión publica tradicional, gestión publica moderna
• Antes se entendía a las municipalidades como entidades públicas encargadas de administrar servicios y por ello se hablaba y buscaba dotarlas de gerentes. Hoy la municipalidad es considerada como un órgano de gobierno local, por lo tanto requiere de líderes políticos que contraten equipos gerenciales para una mejor gestión. Definitivamente, hay diferencias explícitas entre una municipalidad que administra servicios precarios y una municipalidad con carácter de gobierno local que cumple un rol promotor de desarrollo integral. Por ello, para el logro de buenos gobiernos locales, es necesario pasar de gestiones públicas tradicionales a gestiones públicas modernas e innovadoras.
• La gestión pública tradicional está basada en una estructura jerárquica, con el alcalde a la cabeza y la ciudadanía en la base. Se sustenta en reglas rígidas elaboradas por el Estado, no incluye ningún componente de participación ciudadana y sus ofertas electorales se orientan a ofrecer solamente un listado de obras. Es asistencialista y clientelista. El presupuesto público es decidido por el alcalde con el apoyo de la burocracia y no incorpora componentes de información a la población. No hace seguimiento y evaluación, y asimismo, es nepotista en diversos aspectos.

• La gestión pública moderna se sustenta en una relación horizontal entre las autoridades y los ciudadanos a través de procesos de diálogo, de concertación y de construcción gradual de una cultura de corresponsabilidad. Su oferta electoral no sólo propone obras sino que se articula a enfoques de desarrollo económico y social. Incorpora exigencias de seguimiento y evaluación que se orientan a renovar la cultura política tradicional, promoviendo la incorporación de cuadros técnicos adecuados sin caer en nepotismo.


5. Elecciones, ciudadanía y candidatos
• En los próximos comicios, es importante que la ciudadanía tenga claridad sobre los antecedentes del candidato y del partido o movimiento en el que participan. Los candidatos por su parte, deben guiarse por una vocación de servicio, tener visión de desarrollo, tener propuestas claras a problemas concretos. Deben asumir como compromiso explícito su participación en debates, ya que es un derecho inalienable de los ciudadanos el saber qué proponen realmente, ello posibilita el voto informado y la generación de confianza. Asimismo, deben ser proclives a suscribir acuerdos de gobernabilidad para el éxito en la gestión pública del desarrollo, y ser proclives a suscribir pactos éticos en la campaña electoral para garantizar un cumplimiento eficiente de la gestión.

• Deben tener predisposición hacia la democracia participativa, pues la estimulación y promoción de la participación ciudadana es un factor de eficiencia y de afirmación del sentido de pertenencia como ciudadano, y afirma la continuidad y sostenibilidad de los procesos. Por consiguiente, un gobierno local es exitoso si ejerce un liderazgo democrático y concertador, lo cual debe expresarse en una visión compartida de futuro, aprovechando potencialidades y oportunidades que permitan una política de alianzas.
• El desarrollo es un derecho de todos y una responsabilidad compartida. En lugar de hablar de desarrollo local, es más acertado hablar de desarrollos locales debido a la multiplicidad de contextos y particularidades de las localidades. En ese sentido, el buen gobierno local promueve canales y espacios claros de participación, ya que el desarrollo local depende mucho del fortalecimiento del sentido de identidad y de pertenencia territorial. Debe quedar claro que no hay recetas para lograr el desarrollo, ni réplicas de experiencias exitosas, lo que hay es aprendizajes desde la práctica de las experiencias.
• El liderazgo es político y no puede estar desconectado de lo técnico, por ello debe promover y construir equipos de gobierno. Ello no se puede lograr sin inversión en desarrollo de capacidades, para ello se necesita planes de desarrollo de capacidades que permitan fortalecer el capital social, y éste no es más que el conjunto de relaciones de reciprocidad, de solidaridad, de complementariedad, de construcción de redes que permite que se trabaje compartidamente por objetivos que interesan a una autoridad y a los ciudadanos.

6. Las nuevas autoridades y el buen gobierno
• Por lo tanto, las autoridades a ser elegidas más que constructoras de edificios de cemento, deben ser constructoras de visiones compartidas de futuro, de liderazgo, de sentido de pertenencia e identidad, constructoras y fortalecedoras de actores institucionales, ya que los ciudadanos no son actores marginales del desarrollo, sino que son el centro de las políticas locales de desarrollo.

• El ejercicio de un buen gobierno debe incluir perspectivas de género, de igualdad de oportunidades, de equidad, etc., y basarse en mecanismos de la democracia participativa como la participación ciudadana, el control social, el presupuesto participativo, etc. El buen gobierno, regional o local, está abierto a incorporar los temas emergentes.
• Es fundamental para el logro de buenos gobiernos locales, fortalecer institucionalidad política. Los partidos políticos no pueden ser sustituidos, tienen limitaciones y defectos, pero es necesario reconstruirlos y recrearlos a partir de la experiencia desarrollada por la sociedad civil. Se necesita nuevos tipos de partidos, con visiones programáticas integrales. Desde las organizaciones de la sociedad civil debemos desplegar acciones orientadas a estimular la innovación de los partidos políticos, porque ellos son necesarios para el fortalecimiento del sistema político nacional, regional y local.
• Por consiguiente, democracia representativa, directa y participativa deben ser los componentes del nuevo sistema político peruano a construir. A pesar de sus imperfecciones, la democracia es más preferible y viable que sistemas autoritarios.

Noviembre del 2006.

martes, noviembre 14, 2006

Elecciones, Resultados y Tareas Pendientes

Julio E. Diaz Palacios
Presidente de la RED PERU

La campaña electoral 2006 orientada a la elección de autoridades regionales y locales ya está llegando a su término, pues el 19 de noviembre es el día decisivo, en que los electores votarán. ¿Qué nos va quedando como hechos, resultados y como tareas? Muchas cosas, entre ellas las siguientes:

1. La fragmentación y crisis política continúa
Es evidente que la fragmentación política del país continúa. La fragmentación, la crisis de representatividad y de legitimidad es mas profunda de lo que se cree. Esto se refleja en la proliferación de candidaturas tanto a nivel regional y local, sin que exista claridad de por qué no se integran, en vez de rendir culto a la división. En parte esto ha sido estimulado por la ausencia de normas que establezcan un mínimo electoral para salir elegido presidente regional o alcalde municipal. Increíble, pero podríamos tener alcaldes con el respaldo del 15 % de los electores. También en alguna medida es reflejo de la idea de que las elecciones regionales y municipales supuestamente son más cívicas que políticas, lo que motiva los llamados movimientos independientes.

2. Partidos políticos centralistas y no democráticos, y motivaciones diferentes de los candidatos
En el caso de los partidos nacionales, en muchos casos las cúpulas partidarias han impuesto los candidatos. Algunos dirigentes nacionales, que surgieron como alternativa de cambio político y social, han confundido escenarios y más se han promovido ellos mismos. Grave error. En el caso de las organizaciones regionales y locales constituidas para estas elecciones, también se ha apreciado falta de democracia interna, y gran improvisación. Sin duda miles de hombres y mujeres han candidateado como expresión de su compromiso con el desarrollo, de su vocación de servicio y ello se comprueba con la trayectoria ciudadana o profesional que muestran. Pero no pocos han postulado buscando un puesto de trabajo por cuatro años, hecho que compromete la responsabilidad de los partidos. Esta tremenda distorsión de fines es lo que luego se expresa en gestiones de baja calidad y de mucha ineficiencia.

3. Partidos franquicias y electores golondrinos
Uno de los extremos en la actitud de los partidos políticos es que estos han actuado como “franquicias”, alquilándose a los candidatos que más capacidad económica tienen y pueden mostrar. En el extremo de las actitudes de los electores, una vez más se ha hecho presente la figura de los “electores golondrino”, es decir de aquellos que cambian de domicilio para votar por un candidato determinado en un distrito en el que normalmente no viven y luego vuelven a su sitio.

4. Candidatos tradicionales y candidatos innovadores
En el desempeño de los candidatos se ha podido apreciar la existencia de dos perfiles relativamente diferentes. Aquellos que adhieren teórica y prácticamente a perfiles tradicionales y aquellos otros innovadores. Los primeros son los conocidos caudillos, opuestos a la democracia participativa, a dialogar y concertar con los ciudadanos, los que consideran que el estado es un “botín”, que ahora les toca a ellos usufructuar los beneficios de los cargos políticos. Lo segundo son demócratas, les interesa dialogar y concertar con los ciudadanos, pero les interesa también el fortalecimiento de la organizaciones políticas, asumen la posibilidad de ejercer los cargos públicos como un privilegio para ponerse al servicio de los ciudadanos y no generar procesos al revés.

5. Avances en la institucionalización de hechos positivos
En esta campaña electoral se ha fortalecido la institucionalización de algunos hechos positivos promovidos por el Jurado Nacional de Elecciones, como son las obligaciones de los candidatos de presentar sus hojas de vida y formular los planes de gobierno resumiendo qué es lo qué pretenden hacer, cómo y con qué hacerlo. Pero una vez más, se ha apreciado la clásica “hecha la ley, hecha la trampa”. De parte de las organizaciones de la sociedad civil, redes y proyectos, lo innovador que se ha promovido es la suscripción de los llamados acuerdos de gobernabilidad y la sensibilización respecto a que los debates programáticos entre candidatos debe ser considerado como parte de los deberes éticos, que debería tener también soporte legal. Han impulsado también algunos temas específicos como género e igualdad de oportunidades, prioridades de niños y adolescentes, desarrollo económico, etc.

6. El inevitable cambio del mapa político a nivel regional y municipal
No hay duda que el mapa político regional cambiará. De 12 gobiernos regionales de un total de 25, el APRA, bajará a cinco o seis. A nivel municipal, no es seguro que el APRA alcance el 50 % de los gobiernos locales, entre provinciales y distritales. Lo que si es seguro es que por primera vez perderá la conducción de la municipalidad provincial de Trujillo, ciudad cuna del aprismo. ¿Está preparado para gobernar en estas condiciones? . Esperemos que sí, en caso contrario, que aprenda aceleradamente. En su primera experiencia de 1985 a 1990, el APRA gobernó con la mayoría en la Cámara de Senadores (60 en total), la mayoría en la Cámara de Diputados (180 en total), la mayoría de municipalidades. Ahora no contará con ésta hegemonía. ¿Cuál será las respuesta política que de el Gobierno de Alan García ante esta situación? Como lo anunciara en su mensaje presidencial del 28 de julio de este año, ¿se mantiene la voluntad del Presidente de cogobernar con los gobiernos regionales y locales? ¿Profundizará realmente la descentralización y promoverá la regionalización del país?

7. La necesidad de impulsar las reformas a la legislación electoral
Producidos los resultados, se hace indispensable que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el Congreso de la República, los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil, cohesionen sus propuestas para que con toda la anticipación del caso, se reforme la legislación electoral, tanto regional como municipal, con miras al nuevo proceso electoral del 2010. Es de importancia capital establecer un % mínimo de votos validos para ser elegido, (por ejemplo, 35%) sino se pasa a una segunda vuelta electoral, una distribución más adecuada de los consejeros regionales y los regidores municipales, la separación de poderes entre las instancias ejecutivas y las normativo-fiscaliza doras, etc. Paralelamente debe ponerse límites a la reelección indefinida de las autoridades, que contradice el principio de la alternancia; y, por supuesto, normar también la obligatoriedad de participar en los debates públicos.

8. Presidentes regionales y alcaldes, deben honrar sus compromisos y los consensos construidos
Pero igual o mucho más importante es que presidentes regionales y alcaldes provinciales y distritales elegidos, honren sus compromisos de promover procesos de buen gobierno; que recuerden que las ofertas electorales, aun más, los consensos que han suscrito, a través de los acuerdos de gobernabilidad, son ética y moralmente vinculantes; que no olviden que involucrarse a fondo con la gestión y la lucha por la descentralización del Estado y una gestión pública moderna no es una posibilidad discrecional, sino un deber, y que como parte de esto tienen la responsabilidad de desplegar su imaginación y creatividad, fortaleciendo o construyendo movimientos regionales y locales para conquistar una descentralización por demanda, y no subordinarse pasivamente a la mediatizada oferta procedente desde el centralismo; que, sin duda deben construir infraestructura y los equipamientos necesarios, pero que no deben olvidar que su principal responsabilidad es construir capacidades, poder, propuestas programáticas para luchar de verdad contra la pobreza, el desempleo, la exclusión social.

9. Las tareas específicas de las ONGs, redes y los proyectos de desarrollo
A las ONGS, redes interinstitucionales y proyectos de desarrollo que nos hemos vinculado con la campaña electoral y sus múltiples actores nos corresponde la responsabilidad de evaluar a profundidad cuánto hemos avanzado en los propósitos que nos habíamos fijado: qué progresos podemos mostrar; qué aprendizajes, autocríticamente, debemos realizar, para la próxima vez hacerlo mejor, pero sobre todo para no incurrir en el error de volver a preocuparnos por la diversidad de problemas que hemos detectado, nuevamente dentro de cuatro años; cómo acompañar y apoyar a las nuevas autoridades en el seguimiento de los consensos construidos y suscritos, fortaleciendo y asegurando la continuidad y eficacia de los foros regionales y locales que s vienen construyendo, etc.

10. Los roles de las OSC y de los ciudadanos
Finalmente a las organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos a nivel regional y local, les corresponde asumir la cuota de corresponsabilidad en la gestión pública del desarrollo. Obviamente, deben jugar un rol de animación de los procesos regionales y locales, contribuyendo a reforzar los espacios de concertación y dinamizando las herramientas participativas, hecho fundamental para promover experiencias de buen gobierno. De las OSC y ciudadanos depende en mucho que “las autoridades no solo gobiernen en representación de, o gobiernen para, sino gobiernen con los ciudadanos”. Es decir, para avanzar por el camino de forjar un Estado al servicio del pueblo. De las OSC depende en mucho la necesidad de construir nuevos tipos de relación entre el Estado y la ciudadanía como uno de los factores que facilite el impulso de mejores procesos de gestión política y pública y que por esa vía se aporte a la refundación de la política como arte de gobernar y al reforzamiento de la participación como vehículo de construcción de ciudadanía.

Impulsando los cambios necesarios

Julio Díaz Palacios
Presidente de RED PERU

Pasemos de lo tradicional a lo innovadoren las elecciones regionales y municipales

Todos nos lamentamos de la situación política del país caracterizada por déficit de representación, de efectividad, de ética en la gestión pública, de credibilidad y confianza, de legitimidad, y queremos que cambie en un sentido positivo. Las elecciones de las futuras autoridades regionales y municipales son sin duda una oportunidad para incorporar esos cambios. En efecto, las y los electores mediante su voto pueden ayudar mucho a desterrar lo tradicional y promover lo innovador en materia política, concebida como arte de gobernar y buscar soluciones prácticas a problemas específicos de los pueblos.
¿Cómo diferenciar lo tradicional de lo innovador en las actitudes y propuestas de los candidatos?
El esquema siguiente nos ayuda a dar respuesta a estas interrogantes, las que deben servir de orientaciones para decidir al momento de votar. Pero es necesario al leer y revisar cada punto que evalúen panorámicamente a cada uno de los candidatos a presidentes regionales y alcaldes, en sus localidades. De esa forma se darán cuenta si ellos se acercan más a lo que es el pe rfil tradicional o más al perfil innovador.
1. Caudillos versus demócratas
Los candidatos tradicionales son caudillistas, no les interesa una organización política democrática, quieren un "rebaño" que lo siga, ellos lo deciden y hacen todo.
Los innovadores son demócratas, buscan formar organizaciones políticas sólidas, quieren ciudadanos capaces y preactivos, forman equipos de trabajo.
2. En contra versus a favor de los planes de gobierno Los tradicionales son opuestos a planificar, se resisten a contar con planes de gobierno, quieren tener las manos libres para hacer cualquier cosa, evitan los compromisos públicos, son unos improvisadores.
Los innovadores estiman necesario formular planes de gobierno, pues estos ordenan la acción de gobernar, buscan definir compromisos públicos como parte de la transparencia.
3. Alimentos y ropa usada versus propuestas programáticas
Los tradicionales tratan de ganar el respaldo de los electores regalando ropa (a veces usada) y alimentos, traficando así con la pobreza y falta de conciencia sobre los derechos ciudadanos.
Los innovadores buscan ganar ese apoyo con sus propuestas programáticas, res pe tan a los electores como personas con derechos y deberes, con dignidad, fomentan que todos tomen conciencia de sus derechos.
4. Compra de propaganda versus difusión programática
Los tradicionales se consideran productos electorales, tratan de comprar votos ofreciéndose como la mejor alternativa. Tratan de vencer a como de lugar.
Los innovadores apuestan más a la difusión de sus propuestas programáticas con la cooperación de los medios de comunicación. Comparten información y alientan el intercambio de opiniones y propuestas. Tratan de convencer.
5. Acuerdo versus desacuerdo para debatir
Los tradicionales se resisten o niegan a debatir, se hacen los difíciles, o tratan de buscar todas las seguridades y ventajas, en cuanto a fechas, lugares, moderadores. Los innovadores no solo aceptan sino buscan el debate, pues él permite contrastar las ofertas electorales. Además consideran que el debate es uno de los medios de res petar el derecho de los electores a saber que proponen los candidatos.
6. Obras versus procesos de desarrollo
Los tradicionales priorizan las obras, al margen de las necesidades reales. Estas pueden ser los futuros ""elefantes blancos". Se creen grandes constructores de infraestructura física y equipamiento. Sueñan con las placas de inauguración donde aparezca su nombre con letras doradas.
Los innovadores, sin descartar las obras, ponen énfasis en los programas y en la continuidad de los procesos de desarrollo. Se imaginan como constructores de organizaciones sólidas y de sociedades justas y equitativas, o como constructores de identidades.
7. Excluyentes versus incluyentes
Los tradicionales son machistas, "argolleros", desconfían de las capacidades de mujeres y jóvenes. Excluyen a los que no son de su partido o no actúan según sus intereses.
Los innovadores son incluyentes, consideran el aporte de las mujeres y jóvenes, incorporan inclusive a profesionales calificados que no son de su organización política. Escuchan aprenden las buenas lecciones de los demás.
8. Tolerantes con la corrupción e ineficiencia versus lucha frontal contra ellas Los tradicionales creen que la corrupción es parte de la gestión política y administración pública, que el fin justifica los medios. Son permisivos con la ineficiencia en la gestión, que no es sino despilfarro de recursos.
Los innovadores se comprometen a luchar frontalmente contra la corrupción y la ineficiencia, pues ambas les roban recursos y posibilidades de desarrollo a los ciudadanos.
9. Negativa versus conformidad con suscribir acuerdos de gobernabilidad
Los tradicionales, sobre todo cuando se sienten ganadores, actúan como "pavos reales" y se niegan a suscribir compromisos con los demás candidatos y las organizaciones de la sociedad civil. Le restan importancia a los consensos.
Los innovadores otorgan mucha importancia a los consensos y reconocen que los acuerdos de gobernabilidad son un factor de garantía de cumplimiento de las principales ofertas electorales.
10. Riesgo de gobiernos autoritarios versus gobiernos democráticos
Por todo lo dicho, los tradicionales anticipan un gobierno autoritario, populista, improvisador, capturarán los cargos públicos más importantes, debilitarán los espacios de participación, desecharán los planes de desarrollo, pretenderán usar el presupuesto participativo para imponer sus ideas. Harán perder años de lucha y trabajo por el desarrollo.
En contraste, los innovadores nos anticipan un gobierno democrático, con reglas de juego claras, que res petarán a los funcionarios de carrera, respetuoso y promotor de los espacios de participación, junto con las organizaciones de la sociedad civil potenciarán los planes de desarrollo y los presupuestos participativos. Garantizan que los próximos cuatro años sean años de progresos y desarrollo.
Cada uno de los electores tiene en su conciencia y decisión una cuota de responsabilidad en la lucha por abrirle el paso a lo innovador en la cultura y practica políticas. Esta será lenta pe ro llegara el día en que sea realidad. No nos olvidemos de ello.


__._,_.___

jueves, noviembre 09, 2006

Las razones de la ingobernabilidad

Martha Lagos

Lo esencial es la democracia; la gobernabilidad es una función del grado de democracia. La ingobernabilidad es producto de la falta de democracia, cuya promesa vino con su inauguración. Un país demócrata es un país gobernable. La democracia es mucho más que un montón de leyes, unas reglas económicas y un conjunto de instituciones. Es, más que todo, una manera de interacción entre las personas en una sociedad, que implica el respecto y la igualdad, en un grado superior de civilización regulada de común acuerdo. Fijémonos en la interacción y sus componentes para saber cómo gobernar. No nos fijemos sólo en las reglas, sino en lo que resulta de su aplicación.
No hay mejor lupa para comprender las sociedades que la idea de que provienen de la divinidad.
¿Quién es el hombre frente al dominio de la verdad y de la ciencia? ¿Puede el hombre llegar al conocimiento del origen de la vida? Tantos descubrimientos científicos han robado la identidad del hombre. En las sociedades más primitivas la falta de conocimiento científico permitía a los hombres sostener falsedades como verdades absolutas. El avance consiste en que el conocimiento cierto nos desnuda de nuestros mitos.
¿Qué hace próspera a una nación? ¿Acaso no sabemos que en América Latina nadie ha acertado en hacer las cosas de tal manera que podamos salir de la pobreza? La reforma de la reforma de la reforma ha fracasado. Hay progreso, pero no prosperidad. En el caso chileno el progreso ha permitido disminuir la pobreza a la mitad, pero aumentar también la brecha entre ricos y pobres. Es una prosperidad que radicaliza la riqueza.
Max Weber escribía que la ética protestante coincidía con el espíritu del capitalismo; por ende, los protestantes tenían ventajas comparativas en su desarrollo frente a otras religiones. ¿Acaso no es cierto que hoy día los países de la civilización occidental más prósperos son protestantes? Al mismo tiempo, en Oriente la actitud hacia la autoridad, hacia el conflicto, es principalmente distinta de las actitudes del mundo cristiano occidental. Con ello, estas sociedades alcanzan altos niveles de prosperidad y desarrollo, negando la tesis de Weber que no consideró relacionar el impacto de otras creencias en sus afirmaciones. Sin embargo, Weber tiene razón en afirmar la relación entre las creencias y el desarrollo de las sociedades. Existe una relación que no conocemos aún en toda su magnitud.
Los datos existentes muestran que la democracia viaja a todas las culturas, que no hay cultura que no pueda recibirla. Al mismo tiempo, la expansión democrática prueba que en vez de confirmarse "un solo" patrón, su aplicación se diversifica a tal punto que nadie ha osado aún dar una definición definitiva.
América Latina encabeza los ejemplos de lo que no hemos sabido comprender acerca de la democracia.
La región vuelve a la democracia hace unas dos décadas, y en este lapso 14 presidentes no han terminado el periodo constitucional para el cual fueron elegidos.[1] Además, cada día hay más personas en las calles que demandan sus derechos. Los derechos económicos son parte del concepto de democracia que tienen estos pueblos, y que alarma a los estudiosos de la democracia haciéndolo llegar a conclusiones fatalistas sobre su implicación autoritaria. Los habitantes de la región no son distintos de los romanos, esperan pan y circo juntos. Al mismo tiempo, los pueblos de la región han sido más pacientes que los de otras partes del mundo; habría que preguntarse si el catolicismo no aumenta la capacidad de los pueblos de resistir las durezas de la vida. "El catolicismo y el espíritu de resistencia de los pueblos", para parafrasear a Weber.
La reflexión sobre la democracia en la región aún no ha empezado; está ausente, como ha afirmado Bolívar Lamounier en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Hay reflexión sobre el "proceso" democrático, pero no la hay sobre lo que es la democracia.
¿Por qué existía la expectativa de que la región debía seguir un paso evolutivo gradual y continuo de consolidación democrática, como la literatura de hace una década daba por sentado sin explicitar, o como lo esperaba la élite democrática del mundo occidental? ¿Dónde está la reflexión sobre los vacíos democráticos que la región tenía, que cada país tenía en sus inicios? El supuesto de que las elecciones libres y las reformas económicas serían suficientes para la evolución democrática ha sido errado. Supuestos que se basaron en el análisis del "proceso" y no del sistema.
La mayoría de los países de la región iniciaron su democracia sin una sólida tradición democrática previa.[2] Inauguraron sus democracias como consecuencia del agotamiento de los regímenes militares y su fracaso en dar solución a los problemas de la ciudadanía.