Gobernabilidad y Ciudadanía ADs - PERU

miércoles, noviembre 15, 2006

INSTITUCIONES, PARTIDOS POLÍTICOS, SOCIEDAD CIVIL Y BUEN GOBIERNO

Algunas conclusiones del CURSO INTERNACIONAL SOBRE BUEN GOBIERNO REGIONAL Y LOCAL, realizado el pasado 12 y 13 de octubre
Con éxito se desarrolló el Curso Internacional de Buen Gobierno Regional y Local los días 12 y 13 de octubre en la ciudad de Lima, organizado por el Instituto para la Democracia Participativa - IDP y el Instituto Internacional de Gobernabilidad de Cataluña. Participaron alrededor de 40 compañeros, entre candidatos y miembros de ONGs. El encuentro sirvió para compartir herramientas conceptuales, metodológicas y para intercambiar experiencias y opiniones sobre el tema del buen gobierno, en el marco de la construcción del desarrollo local y el fortalecimiento del sistema democrático. Un consenso logrado en el evento reconoce los aportes de la democracia representativa como importantes, pero aún insuficientes y presentan algunas imperfecciones a ser resueltas normativa y prácticamente.
1. La importancia de las instituciones para el logro de la gobernabilidad
a. Las instituciones como base de la gobernabilidad o el buen gobierno
• Alguna de las definiciones sobre gobernabilidad ensayada por el IIG señala que ella viene a ser la capacidad de una sociedad para tomar decisiones de manera efectiva orientadas a la resolución de problemas comunes. Esa toma de decisiones por parte de los actores para resolver los problemas existentes se hace sobre la base de unas reglas de juego claras: instituciones. En efecto, uno de los componentes básicos de la gobernabilidad es el de las instituciones, es decir, no existe gobernabilidad sostenible y fuerte sino existen instituciones sólidas.
• Pero la gobernabilidad también incorpora y promueve principios de equidad y cohesión social. Equidad al no particularizar por sectores los beneficios de las decisiones colectivas; y cohesión social, al promover el involucramiento de actores en el proceso de toma de decisiones.
• La premisa de fondo es que la gobernabilidad o buen gobierno guarda relación estrecha con el diseño institucional sobre el que se construye la gobernabilidad. Por tanto, si una sociedad goza de instituciones sólidas, la gobernabilidad será efectiva. La experiencia internacional demuestra que la calidad institucional permite una buena gobernabilidad y se asocia directamente con el desarrollo económico.
• En ese marco, hay dos tipos de instituciones: instituciones formales e instituciones informales. Las instituciones formales son explícitas y se traducen directamente en normas y reglas. Las instituciones informales, a pesar de no explicitarse en normas, no son menos importantes y son legítimos si existen bajo principios éticos. Por lo tanto, hablar de informalidad no necesariamente significa ilegalidad.

• Sin embargo, siempre aquel que diseña una institución lo hace pensando maximizar sus propios intereses. El diseño de instituciones nunca es neutro y está en función del beneficio del que las diseña. Por ejemplo, en el tema de la desigualdad se puede observar que las élites que han cooptado el poder han hecho que el rediseño de las instituciones sea funcional a sus intereses.
• Otro ejemplo está dado por el clientelismo político, el cual es una institución informal muy arraigada en América latina y seguramente en el Perú, solamente reproduce pobreza y desigualdad. Se basa en relaciones políticas personalizadas entre patrones y clientes. Es contraproducente porque el beneficiario de la decisión política no es la comunidad, sino algún sector en particular.
• Hay diversos tipos de gobernabilidad. Inclusive la gobernabilidad se puede dar en un régimen autoritario. De tal manera, para que haya gobernabilidad democrática debe haber reglas democráticas, instituciones democráticas.
• El ejercicio de la gobernabilidad ha cambiado en los últimos años. Ya no es una manera de gobernar desde lo jerárquico y vertical, decidida desde arriba e implementada por técnicos. Hoy en día, cuando se toman decisiones que afectan a la sociedad, se afecta a actores públicos y privados, por lo tanto es una manera de ejercer gobierno en forma horizontal.
• Algunas de las experiencias de gobernabilidad abierta y horizontal están dadas por los diversos consejos y espacios creados a través de consultas con actores sociales. Los mecanismos de control, vigilancia y monitoreo de las instituciones publicas hacen que se ejerza presión al poder publico para que se tome decisiones publicas en beneficio de la comunidad. Es decir, cuanto más inclusivo y participativo es el proceso de construcción del sistema democrático, más horizontal y efectiva es la gobernabilidad.


b. Los riesgos de la ingobernabilidad
• Hay dos ejes en donde se ve la ingobernabilidad: el primero de ellos se refiere al problema de la ineficacia, es decir, la incapacidad de resolver problemas, un ejemplo es el enfrentamiento entre ejecutivo y legislativo, no se llega a resolver nada por el nivel de polarización entre gobierno y oposición; el segundo de los ejes se refiere a la crisis de legitimidad. La ingobernabilidad tiene que ver con crisis de institucionalidad.
• El otro argumento es que toda institución está en condiciones de reducir los costes de transacción, que viene a ser el costo de intercambio “económico”, los costes de incertidumbre. Si hay una buena institucionalidad se reduce ese coste de incertidumbre. Los costes de relación entre partidos y electores es también un coste de inversión que se hace permanentemente.

• Las relaciones clientelares son personalizadas y dispersas, en donde el patrón establece una pirámide. En donde algunos están por encima de otros. En los partidos políticos institucionales la relación no es personalizada sino generalizada y más amplia e indirecta, en donde los que están en la base desarrollan intereses comunes y ejercen presión.
2. La situación de los partidos políticos y la necesidad de su refundación
• Los partidos cumplen un rol fundamental en la construcción de la democracia. Son claves en la gobernabilidad. La sociedad civil cumple otro rol básico en ese proceso, por ejemplo, cumplen el rol de fiscalización de los partidos, pero la sociedad civil no puede reemplazar a los partidos. La democracia participativa per se no puede resolver gran cosa, salvo en pequeña y mediana escala. Lo que se debe hacer es fortalecer los partidos políticos, es decir, se debe promover una democracia representativa con enfoque participativo. No debemos olvidar que la democracia se resuelve con capacidades humanas, muchas veces dispersas en las organizaciones de la sociedad civil y en los partidos políticos.
• Un problema del Perú es que adolece de partidos sólidos arraigados en todo el territorio y con visón nacional, que sean capaces de promover un proyecto nacional y capaces de implantar políticas eficaces. Generalmente los partidos tienen una visión limeña y centralista. Un problema es que la política se ha vuelto cada vez más competitiva y eso ha producido que se genere un aluvión de expectativas y ello es peligroso, más aún cuando hay una gran crisis de partidos y desconfianza frente a ellos, el descrédito se amplia. Cuando hay partidos políticos frágiles, la mira del gobierno es de corto plazo.
• El problema de los partidos políticos es crónico, y eso pasa por mejorar las capacidades de entendimiento de ellos. Los partidos tienen una visión de trabajo de corto plazo, de resolución de problemas inmediatos. La gran mayoría de los partidos políticos no participan en la planificación del desarrollo ni en los presupuestos participativos a nivel regional y local. Naturalmente, estos vacíos tienen que ver con las imperfecciones del sistema político peruano, que debe reformarse profundamente, uno de cuyos componentes es precisamente la refundación de los partidos políticos.
3. El sistema político peruano, el nuevo contexto y la gobernabilidad
• Algunas de las imperfecciones del sistema político peruano en el próximo escenario tienen que ver con el sistema electoral y de representación, ya que el ganador tiene el derecho a la mitad más uno de los consejeros regionales y municipales, lo cual propicia que estos concejos abdiquen de su potestad para fiscalizar, ya que es probable que los consejeros y regidores nunca fiscalicen al presidente regional o al alcalde de su partido, pues los consejeros y regidores se subordinan a los presidentes y alcaldes.
• Asimismo, el sistema electoral vigente estimula la dispersión y fragmentación política, configurando un panorama en el que los presidentes y alcaldes elegidos con bajo porcentaje de votos se enfrenten a la indiferencia u oposición activa de la mayoría de ciudadanos que votaron por otros candidatos, lo que crea condiciones para la ingobernabilidad.
• El incremento progresivo de recursos por las municipalidades, es un factor que dificulta también el logro de un buen gobierno ya que estimula a que las autoridades estén constantemente en campaña, lo cual va en desmedro de otros candidatos y no permite la renovación de autoridades. Esta situación se complica con la reelección indefinida de las autoridades regionales y municipales, lo que los estimula de hecho a estar en campaña siempre.

4. Municipalidades, gestión publica tradicional, gestión publica moderna
• Antes se entendía a las municipalidades como entidades públicas encargadas de administrar servicios y por ello se hablaba y buscaba dotarlas de gerentes. Hoy la municipalidad es considerada como un órgano de gobierno local, por lo tanto requiere de líderes políticos que contraten equipos gerenciales para una mejor gestión. Definitivamente, hay diferencias explícitas entre una municipalidad que administra servicios precarios y una municipalidad con carácter de gobierno local que cumple un rol promotor de desarrollo integral. Por ello, para el logro de buenos gobiernos locales, es necesario pasar de gestiones públicas tradicionales a gestiones públicas modernas e innovadoras.
• La gestión pública tradicional está basada en una estructura jerárquica, con el alcalde a la cabeza y la ciudadanía en la base. Se sustenta en reglas rígidas elaboradas por el Estado, no incluye ningún componente de participación ciudadana y sus ofertas electorales se orientan a ofrecer solamente un listado de obras. Es asistencialista y clientelista. El presupuesto público es decidido por el alcalde con el apoyo de la burocracia y no incorpora componentes de información a la población. No hace seguimiento y evaluación, y asimismo, es nepotista en diversos aspectos.

• La gestión pública moderna se sustenta en una relación horizontal entre las autoridades y los ciudadanos a través de procesos de diálogo, de concertación y de construcción gradual de una cultura de corresponsabilidad. Su oferta electoral no sólo propone obras sino que se articula a enfoques de desarrollo económico y social. Incorpora exigencias de seguimiento y evaluación que se orientan a renovar la cultura política tradicional, promoviendo la incorporación de cuadros técnicos adecuados sin caer en nepotismo.


5. Elecciones, ciudadanía y candidatos
• En los próximos comicios, es importante que la ciudadanía tenga claridad sobre los antecedentes del candidato y del partido o movimiento en el que participan. Los candidatos por su parte, deben guiarse por una vocación de servicio, tener visión de desarrollo, tener propuestas claras a problemas concretos. Deben asumir como compromiso explícito su participación en debates, ya que es un derecho inalienable de los ciudadanos el saber qué proponen realmente, ello posibilita el voto informado y la generación de confianza. Asimismo, deben ser proclives a suscribir acuerdos de gobernabilidad para el éxito en la gestión pública del desarrollo, y ser proclives a suscribir pactos éticos en la campaña electoral para garantizar un cumplimiento eficiente de la gestión.

• Deben tener predisposición hacia la democracia participativa, pues la estimulación y promoción de la participación ciudadana es un factor de eficiencia y de afirmación del sentido de pertenencia como ciudadano, y afirma la continuidad y sostenibilidad de los procesos. Por consiguiente, un gobierno local es exitoso si ejerce un liderazgo democrático y concertador, lo cual debe expresarse en una visión compartida de futuro, aprovechando potencialidades y oportunidades que permitan una política de alianzas.
• El desarrollo es un derecho de todos y una responsabilidad compartida. En lugar de hablar de desarrollo local, es más acertado hablar de desarrollos locales debido a la multiplicidad de contextos y particularidades de las localidades. En ese sentido, el buen gobierno local promueve canales y espacios claros de participación, ya que el desarrollo local depende mucho del fortalecimiento del sentido de identidad y de pertenencia territorial. Debe quedar claro que no hay recetas para lograr el desarrollo, ni réplicas de experiencias exitosas, lo que hay es aprendizajes desde la práctica de las experiencias.
• El liderazgo es político y no puede estar desconectado de lo técnico, por ello debe promover y construir equipos de gobierno. Ello no se puede lograr sin inversión en desarrollo de capacidades, para ello se necesita planes de desarrollo de capacidades que permitan fortalecer el capital social, y éste no es más que el conjunto de relaciones de reciprocidad, de solidaridad, de complementariedad, de construcción de redes que permite que se trabaje compartidamente por objetivos que interesan a una autoridad y a los ciudadanos.

6. Las nuevas autoridades y el buen gobierno
• Por lo tanto, las autoridades a ser elegidas más que constructoras de edificios de cemento, deben ser constructoras de visiones compartidas de futuro, de liderazgo, de sentido de pertenencia e identidad, constructoras y fortalecedoras de actores institucionales, ya que los ciudadanos no son actores marginales del desarrollo, sino que son el centro de las políticas locales de desarrollo.

• El ejercicio de un buen gobierno debe incluir perspectivas de género, de igualdad de oportunidades, de equidad, etc., y basarse en mecanismos de la democracia participativa como la participación ciudadana, el control social, el presupuesto participativo, etc. El buen gobierno, regional o local, está abierto a incorporar los temas emergentes.
• Es fundamental para el logro de buenos gobiernos locales, fortalecer institucionalidad política. Los partidos políticos no pueden ser sustituidos, tienen limitaciones y defectos, pero es necesario reconstruirlos y recrearlos a partir de la experiencia desarrollada por la sociedad civil. Se necesita nuevos tipos de partidos, con visiones programáticas integrales. Desde las organizaciones de la sociedad civil debemos desplegar acciones orientadas a estimular la innovación de los partidos políticos, porque ellos son necesarios para el fortalecimiento del sistema político nacional, regional y local.
• Por consiguiente, democracia representativa, directa y participativa deben ser los componentes del nuevo sistema político peruano a construir. A pesar de sus imperfecciones, la democracia es más preferible y viable que sistemas autoritarios.

Noviembre del 2006.