Las razones de la ingobernabilidad
Martha Lagos
Lo esencial es la democracia; la gobernabilidad es una función del grado de democracia. La ingobernabilidad es producto de la falta de democracia, cuya promesa vino con su inauguración. Un país demócrata es un país gobernable. La democracia es mucho más que un montón de leyes, unas reglas económicas y un conjunto de instituciones. Es, más que todo, una manera de interacción entre las personas en una sociedad, que implica el respecto y la igualdad, en un grado superior de civilización regulada de común acuerdo. Fijémonos en la interacción y sus componentes para saber cómo gobernar. No nos fijemos sólo en las reglas, sino en lo que resulta de su aplicación.
No hay mejor lupa para comprender las sociedades que la idea de que provienen de la divinidad.
¿Quién es el hombre frente al dominio de la verdad y de la ciencia? ¿Puede el hombre llegar al conocimiento del origen de la vida? Tantos descubrimientos científicos han robado la identidad del hombre. En las sociedades más primitivas la falta de conocimiento científico permitía a los hombres sostener falsedades como verdades absolutas. El avance consiste en que el conocimiento cierto nos desnuda de nuestros mitos.
¿Qué hace próspera a una nación? ¿Acaso no sabemos que en América Latina nadie ha acertado en hacer las cosas de tal manera que podamos salir de la pobreza? La reforma de la reforma de la reforma ha fracasado. Hay progreso, pero no prosperidad. En el caso chileno el progreso ha permitido disminuir la pobreza a la mitad, pero aumentar también la brecha entre ricos y pobres. Es una prosperidad que radicaliza la riqueza.
Max Weber escribía que la ética protestante coincidía con el espíritu del capitalismo; por ende, los protestantes tenían ventajas comparativas en su desarrollo frente a otras religiones. ¿Acaso no es cierto que hoy día los países de la civilización occidental más prósperos son protestantes? Al mismo tiempo, en Oriente la actitud hacia la autoridad, hacia el conflicto, es principalmente distinta de las actitudes del mundo cristiano occidental. Con ello, estas sociedades alcanzan altos niveles de prosperidad y desarrollo, negando la tesis de Weber que no consideró relacionar el impacto de otras creencias en sus afirmaciones. Sin embargo, Weber tiene razón en afirmar la relación entre las creencias y el desarrollo de las sociedades. Existe una relación que no conocemos aún en toda su magnitud.
Los datos existentes muestran que la democracia viaja a todas las culturas, que no hay cultura que no pueda recibirla. Al mismo tiempo, la expansión democrática prueba que en vez de confirmarse "un solo" patrón, su aplicación se diversifica a tal punto que nadie ha osado aún dar una definición definitiva.
América Latina encabeza los ejemplos de lo que no hemos sabido comprender acerca de la democracia.
La región vuelve a la democracia hace unas dos décadas, y en este lapso 14 presidentes no han terminado el periodo constitucional para el cual fueron elegidos.[1] Además, cada día hay más personas en las calles que demandan sus derechos. Los derechos económicos son parte del concepto de democracia que tienen estos pueblos, y que alarma a los estudiosos de la democracia haciéndolo llegar a conclusiones fatalistas sobre su implicación autoritaria. Los habitantes de la región no son distintos de los romanos, esperan pan y circo juntos. Al mismo tiempo, los pueblos de la región han sido más pacientes que los de otras partes del mundo; habría que preguntarse si el catolicismo no aumenta la capacidad de los pueblos de resistir las durezas de la vida. "El catolicismo y el espíritu de resistencia de los pueblos", para parafrasear a Weber.
La reflexión sobre la democracia en la región aún no ha empezado; está ausente, como ha afirmado Bolívar Lamounier en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Hay reflexión sobre el "proceso" democrático, pero no la hay sobre lo que es la democracia.
¿Por qué existía la expectativa de que la región debía seguir un paso evolutivo gradual y continuo de consolidación democrática, como la literatura de hace una década daba por sentado sin explicitar, o como lo esperaba la élite democrática del mundo occidental? ¿Dónde está la reflexión sobre los vacíos democráticos que la región tenía, que cada país tenía en sus inicios? El supuesto de que las elecciones libres y las reformas económicas serían suficientes para la evolución democrática ha sido errado. Supuestos que se basaron en el análisis del "proceso" y no del sistema.
La mayoría de los países de la región iniciaron su democracia sin una sólida tradición democrática previa.[2] Inauguraron sus democracias como consecuencia del agotamiento de los regímenes militares y su fracaso en dar solución a los problemas de la ciudadanía.
Lo esencial es la democracia; la gobernabilidad es una función del grado de democracia. La ingobernabilidad es producto de la falta de democracia, cuya promesa vino con su inauguración. Un país demócrata es un país gobernable. La democracia es mucho más que un montón de leyes, unas reglas económicas y un conjunto de instituciones. Es, más que todo, una manera de interacción entre las personas en una sociedad, que implica el respecto y la igualdad, en un grado superior de civilización regulada de común acuerdo. Fijémonos en la interacción y sus componentes para saber cómo gobernar. No nos fijemos sólo en las reglas, sino en lo que resulta de su aplicación.
No hay mejor lupa para comprender las sociedades que la idea de que provienen de la divinidad.
¿Quién es el hombre frente al dominio de la verdad y de la ciencia? ¿Puede el hombre llegar al conocimiento del origen de la vida? Tantos descubrimientos científicos han robado la identidad del hombre. En las sociedades más primitivas la falta de conocimiento científico permitía a los hombres sostener falsedades como verdades absolutas. El avance consiste en que el conocimiento cierto nos desnuda de nuestros mitos.
¿Qué hace próspera a una nación? ¿Acaso no sabemos que en América Latina nadie ha acertado en hacer las cosas de tal manera que podamos salir de la pobreza? La reforma de la reforma de la reforma ha fracasado. Hay progreso, pero no prosperidad. En el caso chileno el progreso ha permitido disminuir la pobreza a la mitad, pero aumentar también la brecha entre ricos y pobres. Es una prosperidad que radicaliza la riqueza.
Max Weber escribía que la ética protestante coincidía con el espíritu del capitalismo; por ende, los protestantes tenían ventajas comparativas en su desarrollo frente a otras religiones. ¿Acaso no es cierto que hoy día los países de la civilización occidental más prósperos son protestantes? Al mismo tiempo, en Oriente la actitud hacia la autoridad, hacia el conflicto, es principalmente distinta de las actitudes del mundo cristiano occidental. Con ello, estas sociedades alcanzan altos niveles de prosperidad y desarrollo, negando la tesis de Weber que no consideró relacionar el impacto de otras creencias en sus afirmaciones. Sin embargo, Weber tiene razón en afirmar la relación entre las creencias y el desarrollo de las sociedades. Existe una relación que no conocemos aún en toda su magnitud.
Los datos existentes muestran que la democracia viaja a todas las culturas, que no hay cultura que no pueda recibirla. Al mismo tiempo, la expansión democrática prueba que en vez de confirmarse "un solo" patrón, su aplicación se diversifica a tal punto que nadie ha osado aún dar una definición definitiva.
América Latina encabeza los ejemplos de lo que no hemos sabido comprender acerca de la democracia.
La región vuelve a la democracia hace unas dos décadas, y en este lapso 14 presidentes no han terminado el periodo constitucional para el cual fueron elegidos.[1] Además, cada día hay más personas en las calles que demandan sus derechos. Los derechos económicos son parte del concepto de democracia que tienen estos pueblos, y que alarma a los estudiosos de la democracia haciéndolo llegar a conclusiones fatalistas sobre su implicación autoritaria. Los habitantes de la región no son distintos de los romanos, esperan pan y circo juntos. Al mismo tiempo, los pueblos de la región han sido más pacientes que los de otras partes del mundo; habría que preguntarse si el catolicismo no aumenta la capacidad de los pueblos de resistir las durezas de la vida. "El catolicismo y el espíritu de resistencia de los pueblos", para parafrasear a Weber.
La reflexión sobre la democracia en la región aún no ha empezado; está ausente, como ha afirmado Bolívar Lamounier en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Hay reflexión sobre el "proceso" democrático, pero no la hay sobre lo que es la democracia.
¿Por qué existía la expectativa de que la región debía seguir un paso evolutivo gradual y continuo de consolidación democrática, como la literatura de hace una década daba por sentado sin explicitar, o como lo esperaba la élite democrática del mundo occidental? ¿Dónde está la reflexión sobre los vacíos democráticos que la región tenía, que cada país tenía en sus inicios? El supuesto de que las elecciones libres y las reformas económicas serían suficientes para la evolución democrática ha sido errado. Supuestos que se basaron en el análisis del "proceso" y no del sistema.
La mayoría de los países de la región iniciaron su democracia sin una sólida tradición democrática previa.[2] Inauguraron sus democracias como consecuencia del agotamiento de los regímenes militares y su fracaso en dar solución a los problemas de la ciudadanía.

1 Comentarios
Por una omisión involuntaria no se menciono la autoría del texto.
Dra. Marta Lagos
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Juan Cavassa a las 12:36 p. m.
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