Algunas reflexiones sobre el arte de gobernar
Julio E. Díaz Palacios
Presidente de la Red Perú
25 gobiernos regionales y algo más de 1800 gobiernos locales, entre provinciales y distritales, están asumiendo sus competencias y funciones para el periodo 2007-2010. Sus respectivos electores esperan con expectativas que cumplan con sus ofertas electorales. A todos ellos les deseamos el mayor éxito posible.
¿Pero qué ocurrirá al final?. Eso depende de muchos factores. Especialmente de cómo asumen la difícil responsabilidad de gobernar y de la prudencia que tengan para ejercerla. El sentido común aconseja que las nuevas autoridades no incurran en la precipitación de creer y decir que "gobernar es papayita", como lo afirmara un ex Presidente de la República
1. El arte de gobernar
Recordemos que gobernar es conducir, es dirigir, es guiar hacia un rumbo determinado a una institución publica, un gobierno regional o municipalidad, por ejemplo; una organización social, como una federación campesina; o a un pueblo determinado, asentado en una región o en un municipio. Gobernar es mucho más que administrar o gerenciar recursos económicos o instrumentos de gestión. Es llevar la nave a buen destino o buen puerto.
Arte significa pericia y habilidad, ingenio y creatividad, para producir algo. Implica también los estilos o maneras de hacerlo
En consecuencia, el arte de gobernar resultaría ser, entonces, la habilidad para organizar el gobierno y conformar los equipos de soporte, la inteligencia para construir poder mediante alianzas o coaliciones, la habilidad para crear espacios incorporando a la ciudadanía en la toma de decisiones, la eficacia para buscar recursos con fines de financiamiento de proyectos. Mientras en el arte estético el fin que se perseguir es la belleza y el placer o goce que implica verla o apreciarla, el arte de gobernar tiene por finalidad impulsar el desarrollo y la satisfacción que genera es el bienestar que se va construyendo.
El arte de gobernar comprende también los estilos de relación democráticos de los gobernantes con los ciudadanos, en particular la oratoria de la que hacen gala los lideres políticos, para persuadir y convencer a los ciudadanos. En algunos casos la oratoria es tan efectiva e impactante que agrega enorme valor a los lideres políticos, como en el caso de Felipe Gonzáles a quien le decían "el encantador de serpientes" por su capacidad de convencimiento. Es también la información y conocimiento que manejan los gobernantes, su escala de principios y valores, el impacto pedagógico de sus acciones. En una realidad tan heterogénea como la peruana, las características del desempeño de cada gobierno son marcadamente diferentes, no existiendo modelos homogéneos.
En otros términos el arte de gobernar es indispensable para los procesos Buen Gobierno.
2. Los gobernantes y la búsqueda del éxito
Se considera, por principio, que todos los gobernantes aspiran, sienten la necesidad, o trabajan por tener éxito como tales. Esto es lo lógico, pues ninguna autoridad en su sano juicio busca fracasar. Sin embargo, la practica enseña que los resultados son muy diversos. En efecto, algunos son exitosos, otros regulares, otros mediocres.
Los exitosos, son aquellos que sin descuidar la necesidad de hacer obras necesarias, promueven el planeamiento de modo coherente con las visiones de desarrollo, construyen institucionalidad, afirman los sentidos de pertenencia o identidad, abren las puertas y espacios para la participación y construcción de ciudadanía. De otro lado, fomentan el cofinanciamiento de los proyectos, impulsan el tránsito de la gestión publica tradicional en innovadora y estratégica, son transparentes, rinden cuentas, no concilian con la corrupción. Como consecuencia de ello, tienen capacidad de convocatoria y de influencia, sus ideas son bien valoradas y sus propuestas apoyadas.
Los regulares, se preocupan en hacer obras y promueven algunos cambios, con vacilaciones y temores. Como resultado de ello, su capacidad de influencia es moderada. A las justas alcanzan una nota aprobatoria.
Los que fracasan, son aquellos que no logran entender para qué fueron elegidos. Se pierden en el anonimato, en la practica el poder es ejercido por uno o varios asesores. Le tienen temor o pánico a la participación. Confunden gobernar con improvisar, con mentir, con incumplir, con engañar. Se muestran débiles ante la corrupción. Confunden gobernar con simular. Ocasionan las llamadas crisis de gobernabilidad.
3. Las exigencias del arte de gobernar
Nuestro país necesita de gobernantes exitosos, para plasmar la promesa de vida peruana de la que nos hablaba Jorge Basadre y tantos otros ilustres peruanos.
Para ello, el arte de gobernar:
a) Es priorizar el desarrollo humano y la necesidad de educar como factor de cohesión e inclusión, brindar eficientes servicios de salud, asegurar la alimentación del pueblo, crear las condiciones para producir bienes y servicios. Comprende también la necesidad de enfrentar seriamente los peligros de la vida social como la violencia e inseguridad, la pobreza y exclusión, los nuevos riesgos de enfermedades.
b) Es también defender la autonomía de la nación, de su región o de su municipio, es fortalecer las instituciones y preservar su independencia. Es fomentar la construcción de capital social sobre la base de redes sociales y sus múltiples relaciones.
c) Significa gobernar con la gente, conectado la palabra con la acción, es abrir las instituciones publicas y crear espacios, para que los ciudadanos se acerquen al Estado y conozcan qué se hace en y desde éste. Es respetar sin dudas el derecho a la participación ciudadana. Es construir la cohesión social e intercultural. Es recrear, profundizar agregarle calidad a la democracia considerando sus múltiples modalidades (representativa, directa, participativa) , construir nuevas formas de relación entre Estado y ciudadanía, en una perspectiva de forjar un Estado al servicio de los ciudadanos.
d) Es estar abierto a los aprendizajes desde la experiencia y sustentar la innovación y creatividad en las lecciones de la práctica. Es valorar los aportes de los aciertos, pero también las lecciones generadas por los errores. La producción de evidencias claras para impulsar reformas de políticas públicas o institucionales, así como para generar conocimiento, es una clave de la gestión de gobernar..
e) Exige, como lo proponía Maquiavelo de las virtudes de la astucia y de la valentía, la primera para enfrentar muchísimos peligros que siempre están presentes en los procesos políticos y sociales , la segunda a los "enemigos" coyunturales o permanentes. A ello debe agregarse la transparencia, la probidad, la honradez, etc.
f) Pero también se requiere saber la historia y tradición de los pueblos, conocer la complejidad de la sociedad y del Estado y de sus múltiples interrelaciones, conocer los problemas y posibilidades de la administració n publica, saber guardar silencio y escuchar, tener un gran proyecto a partir de las fortalezas y oportunidades regionales o locales, contar con equipos de gobierno sobre la base de los mejores y no solo los incondicionales, saber informar y comunicar.
g) Es construir alianzas y coaliciones con otros actores políticos y sociales, no solo para impulsar experiencias de buen gobierno, sino como vehículos de fortalecimiento del sistema político democrático. Es multiplicar no dividir, es sumar no restar, por lo tanto es comprometerse con el impulso de la asociatividad y mancomunidades municipales y regionales.
h) Es promover la cultura del diálogo y la concertación, la conciencia de compromisos entre autoridades y ciudadanos, sobre la base del ejercicio equilibrado de derechos y deberes. Es fomentar una cultura de valores, particularmente la solidaridad. Es articular políticas territoriales con sectoriales, es integrar lo distrital con lo provincial y regional, lo público con lo privado. Es integrar géneros y saberes.
i) El arte de gobernar requiere de lideres y lideresas visionarios, que abran surcos en terrenos aparentemente desiertos y que siembren semillas en ellos, que luego darán frutos, ante la desconfianza de no pocos. Es convertir en una orquesta que toca hermosas melodías, integrando las capacidades de las personas y el aporte de los instrumentos de gestión, para responder con oportunidad y calidad a las demandas sociales.
Se alejan del arte de gobernar quienes improvisan, gobiernan de espaldas al pueblo, mienten, engañan, simulan, quienes echan la culpa de todo al pasado, y no asumen directamente ninguna responsabilidad. También quienes quedan atrapados en el inmediatismo, descuidando el largo plazo, quienes se nutren de las practicas políticas tradicionales que van del caudillismo político a la demagogia, el departamentalismo y localismo, la simple retórica y la siembra de cemento. También quienes se enredan en la frivolidad y el espectáculo, se olvidan de la decencia política y comienzan a perder la noción de que la política es una expresión de vocación de servicio al pueblo.
Por todo esto no todos los elegidos impulsan procesos que respondan al arte de gobernar; la mayoría son meros administradores o cuanto más representantes, pero no auténticos gobernantes, verdaderos ejemplos del arte de gobernar. Contribuyamos que estos sean cada vez más y mas.
Presidente de la Red Perú
25 gobiernos regionales y algo más de 1800 gobiernos locales, entre provinciales y distritales, están asumiendo sus competencias y funciones para el periodo 2007-2010. Sus respectivos electores esperan con expectativas que cumplan con sus ofertas electorales. A todos ellos les deseamos el mayor éxito posible.
¿Pero qué ocurrirá al final?. Eso depende de muchos factores. Especialmente de cómo asumen la difícil responsabilidad de gobernar y de la prudencia que tengan para ejercerla. El sentido común aconseja que las nuevas autoridades no incurran en la precipitación de creer y decir que "gobernar es papayita", como lo afirmara un ex Presidente de la República
1. El arte de gobernar
Recordemos que gobernar es conducir, es dirigir, es guiar hacia un rumbo determinado a una institución publica, un gobierno regional o municipalidad, por ejemplo; una organización social, como una federación campesina; o a un pueblo determinado, asentado en una región o en un municipio. Gobernar es mucho más que administrar o gerenciar recursos económicos o instrumentos de gestión. Es llevar la nave a buen destino o buen puerto.
Arte significa pericia y habilidad, ingenio y creatividad, para producir algo. Implica también los estilos o maneras de hacerlo
En consecuencia, el arte de gobernar resultaría ser, entonces, la habilidad para organizar el gobierno y conformar los equipos de soporte, la inteligencia para construir poder mediante alianzas o coaliciones, la habilidad para crear espacios incorporando a la ciudadanía en la toma de decisiones, la eficacia para buscar recursos con fines de financiamiento de proyectos. Mientras en el arte estético el fin que se perseguir es la belleza y el placer o goce que implica verla o apreciarla, el arte de gobernar tiene por finalidad impulsar el desarrollo y la satisfacción que genera es el bienestar que se va construyendo.
El arte de gobernar comprende también los estilos de relación democráticos de los gobernantes con los ciudadanos, en particular la oratoria de la que hacen gala los lideres políticos, para persuadir y convencer a los ciudadanos. En algunos casos la oratoria es tan efectiva e impactante que agrega enorme valor a los lideres políticos, como en el caso de Felipe Gonzáles a quien le decían "el encantador de serpientes" por su capacidad de convencimiento. Es también la información y conocimiento que manejan los gobernantes, su escala de principios y valores, el impacto pedagógico de sus acciones. En una realidad tan heterogénea como la peruana, las características del desempeño de cada gobierno son marcadamente diferentes, no existiendo modelos homogéneos.
En otros términos el arte de gobernar es indispensable para los procesos Buen Gobierno.
2. Los gobernantes y la búsqueda del éxito
Se considera, por principio, que todos los gobernantes aspiran, sienten la necesidad, o trabajan por tener éxito como tales. Esto es lo lógico, pues ninguna autoridad en su sano juicio busca fracasar. Sin embargo, la practica enseña que los resultados son muy diversos. En efecto, algunos son exitosos, otros regulares, otros mediocres.
Los exitosos, son aquellos que sin descuidar la necesidad de hacer obras necesarias, promueven el planeamiento de modo coherente con las visiones de desarrollo, construyen institucionalidad, afirman los sentidos de pertenencia o identidad, abren las puertas y espacios para la participación y construcción de ciudadanía. De otro lado, fomentan el cofinanciamiento de los proyectos, impulsan el tránsito de la gestión publica tradicional en innovadora y estratégica, son transparentes, rinden cuentas, no concilian con la corrupción. Como consecuencia de ello, tienen capacidad de convocatoria y de influencia, sus ideas son bien valoradas y sus propuestas apoyadas.
Los regulares, se preocupan en hacer obras y promueven algunos cambios, con vacilaciones y temores. Como resultado de ello, su capacidad de influencia es moderada. A las justas alcanzan una nota aprobatoria.
Los que fracasan, son aquellos que no logran entender para qué fueron elegidos. Se pierden en el anonimato, en la practica el poder es ejercido por uno o varios asesores. Le tienen temor o pánico a la participación. Confunden gobernar con improvisar, con mentir, con incumplir, con engañar. Se muestran débiles ante la corrupción. Confunden gobernar con simular. Ocasionan las llamadas crisis de gobernabilidad.
3. Las exigencias del arte de gobernar
Nuestro país necesita de gobernantes exitosos, para plasmar la promesa de vida peruana de la que nos hablaba Jorge Basadre y tantos otros ilustres peruanos.
Para ello, el arte de gobernar:
a) Es priorizar el desarrollo humano y la necesidad de educar como factor de cohesión e inclusión, brindar eficientes servicios de salud, asegurar la alimentación del pueblo, crear las condiciones para producir bienes y servicios. Comprende también la necesidad de enfrentar seriamente los peligros de la vida social como la violencia e inseguridad, la pobreza y exclusión, los nuevos riesgos de enfermedades.
b) Es también defender la autonomía de la nación, de su región o de su municipio, es fortalecer las instituciones y preservar su independencia. Es fomentar la construcción de capital social sobre la base de redes sociales y sus múltiples relaciones.
c) Significa gobernar con la gente, conectado la palabra con la acción, es abrir las instituciones publicas y crear espacios, para que los ciudadanos se acerquen al Estado y conozcan qué se hace en y desde éste. Es respetar sin dudas el derecho a la participación ciudadana. Es construir la cohesión social e intercultural. Es recrear, profundizar agregarle calidad a la democracia considerando sus múltiples modalidades (representativa, directa, participativa) , construir nuevas formas de relación entre Estado y ciudadanía, en una perspectiva de forjar un Estado al servicio de los ciudadanos.
d) Es estar abierto a los aprendizajes desde la experiencia y sustentar la innovación y creatividad en las lecciones de la práctica. Es valorar los aportes de los aciertos, pero también las lecciones generadas por los errores. La producción de evidencias claras para impulsar reformas de políticas públicas o institucionales, así como para generar conocimiento, es una clave de la gestión de gobernar..
e) Exige, como lo proponía Maquiavelo de las virtudes de la astucia y de la valentía, la primera para enfrentar muchísimos peligros que siempre están presentes en los procesos políticos y sociales , la segunda a los "enemigos" coyunturales o permanentes. A ello debe agregarse la transparencia, la probidad, la honradez, etc.
f) Pero también se requiere saber la historia y tradición de los pueblos, conocer la complejidad de la sociedad y del Estado y de sus múltiples interrelaciones, conocer los problemas y posibilidades de la administració n publica, saber guardar silencio y escuchar, tener un gran proyecto a partir de las fortalezas y oportunidades regionales o locales, contar con equipos de gobierno sobre la base de los mejores y no solo los incondicionales, saber informar y comunicar.
g) Es construir alianzas y coaliciones con otros actores políticos y sociales, no solo para impulsar experiencias de buen gobierno, sino como vehículos de fortalecimiento del sistema político democrático. Es multiplicar no dividir, es sumar no restar, por lo tanto es comprometerse con el impulso de la asociatividad y mancomunidades municipales y regionales.
h) Es promover la cultura del diálogo y la concertación, la conciencia de compromisos entre autoridades y ciudadanos, sobre la base del ejercicio equilibrado de derechos y deberes. Es fomentar una cultura de valores, particularmente la solidaridad. Es articular políticas territoriales con sectoriales, es integrar lo distrital con lo provincial y regional, lo público con lo privado. Es integrar géneros y saberes.
i) El arte de gobernar requiere de lideres y lideresas visionarios, que abran surcos en terrenos aparentemente desiertos y que siembren semillas en ellos, que luego darán frutos, ante la desconfianza de no pocos. Es convertir en una orquesta que toca hermosas melodías, integrando las capacidades de las personas y el aporte de los instrumentos de gestión, para responder con oportunidad y calidad a las demandas sociales.
Se alejan del arte de gobernar quienes improvisan, gobiernan de espaldas al pueblo, mienten, engañan, simulan, quienes echan la culpa de todo al pasado, y no asumen directamente ninguna responsabilidad. También quienes quedan atrapados en el inmediatismo, descuidando el largo plazo, quienes se nutren de las practicas políticas tradicionales que van del caudillismo político a la demagogia, el departamentalismo y localismo, la simple retórica y la siembra de cemento. También quienes se enredan en la frivolidad y el espectáculo, se olvidan de la decencia política y comienzan a perder la noción de que la política es una expresión de vocación de servicio al pueblo.
Por todo esto no todos los elegidos impulsan procesos que respondan al arte de gobernar; la mayoría son meros administradores o cuanto más representantes, pero no auténticos gobernantes, verdaderos ejemplos del arte de gobernar. Contribuyamos que estos sean cada vez más y mas.

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