Organo Inter Gubernamental para la Descentralización
Justificando su creación
Julio E, Díaz Palacios
Presidente de la Red Perú
Sin hacer de la descentralización una panacea, pues que no debemos sobredimensionar sus posibles beneficios, menos subestimarlos, no olvidemos que esta es una reforma política de Estado muy importante, razón por la que, pensando en los derechos de nuestros pueblos y los intereses del país, su conducción no puede, no debe quedar en manos solo del Poder Ejecutivo.
En efecto, en la Comisión de Descentralización del CRP está pendiente de dictamen el proyecto de ley que debe constituir el organismo adecuado para la conducción de la descentralización, uno de los componentes fundamentales de la Reforma del Estado Peruano. Este tema se ha convertido en punto importante de la agenda de dicha Comisión, desde el día aquel en que sorprendiendo a muchos el Poder Ejecutivo procedió inconsultamente a desactivar el CND. Los Congresistas de la República Juvenal Ordóñez y Washigton Zeballos presentaron una iniciativa legislativa que ha abierto este proceso de debate y negociación, pero debe mencionarse también la posición interesante asumida por el Presidente de la referida Comisión, Juan Carlos Eguren.
Las cuestiones que están en el centro del debate son: Debe o no crearse un órgano intergubernamental, la conformación de ese órgano y sus funciones; la responsabilidad del Primer Ministro; el apoyo que debe prestar la secretaria técnica de descentralización de la PCM.
Al respecto queremos opinar lo siguiente:
1. Un avance
Saludamos, en primer lugar, que La Comisión de Descentralización y la PCM, estén dialogando para construir un consenso básico en torno a la necesidad de asegurar una mejor conducción de la descentralización, partiendo del criterio de que con la desactivación del CND no solo no se resuelven los problemas sino se agregan otros. Este dialogo y concertación implica de parte de la PCM una rectificación parcial de sus enfoques iniciales, verticales, excluyentes.
Saludamos también el pronunciamiento de la mayoría de Presidentes Regionales que promueve una conducción compartida de este proceso, pero lamentamos profundamente, la ausencia de propuestas sobre el tema en discusión de parte de algunos Presidentes Regionales que deslumbrados por su cercanía al poder han perdido autonomía, sentido común y objetividad y han asumido totalmente el discurso oficialista respecto al CND, creyendo que la única relación que debe existir entre ellos y el Poder Ejecutivo es reunirse con los representantes de éste y gestionar más dinero para obras. ¡Qué flaco servicio se hace a la necesidad de revalorar la política en nuestro país y a la urgencia de forjar un Estado descentralizado y democrático! Lamentamos también que por la debilidad institucional de las asociaciones de municipalidades no existan propuestas representativas de los Gobiernos Locales sobre el punto en discusión.
2. Justificación del órgano intergubernamental
a) El significado y naturaleza de la descentralización
La descentralización es uno de los componentes más importantes de la Reforma de Estado que busca mejorar la gestión pública haciéndola más eficiente, pero también redistribuir el poder político, para forjar un Estado al servicio de los ciudadanos, creando condiciones para el fortalecimiento de la democracia y la construcción de la ciudadanía y la superación de las inequidades. Si bien comprende componentes técnico-administrativos, fundamentalmente es un proceso de naturaleza política, por lo que su modelo, sus objetivos, el diseño de su conducción deben responder a las particularidades políticas de un país como el Perú, donde las relaciones verticales de arriba a abajo jamás han sido efectivas y sostenibles.
b) Su implementación
La descentralización requiere de procesos heterogéneos, complejos y largos para cumplir con sus objetivos, pues debe transferirse competencias, funciones y recursos económicos. Su implementación exige grandes cambios políticos, culturales y administrativos, pues gradualmente el viejo Estado centralista, burocrático e ineficiente, debe dar paso al nacimiento de uno nuevo, motivo por los cuales surgen conflictos de intereses entre los múltiples actores públicos vinculados con esta reforma. Además debe crear nuevas capacidades e institucionalidad para la gestión descentralizada, lo que no se puede hacer en "un abrir y cerrar de ojos". Todo proceso descentralizador genera resistencias según su naturaleza y grado de profundidad, las que deben ser enfrentadas con inteligencia.
c) Las interrelaciones entre Pode Ejecutivo y Gobiernos Subnacionales
En perspectiva, el Poder Ejecutivo debe ser cada vez menos poderoso y dedicarse a definir concertadamente políticas y hacer coordinaciones intersectoriales y verticales, y los gobiernos regionales y locales deben ser cada vez más fuertes y dedicarse a ejecutar las políticas y programas nacionales, sin perjuicio de sus roles normativos y definidores de políticas para sus respectivas circunscripciones, adecuándolos a sus realidades particulares. Para que los procesos de descentralización avancen, se consoliden y tengan éxito es indispensable un cierto equilibrio entre centralización y descentralización, entre ofertas desde el centralismo y demandas desde el interior del país, entre los intereses públicos nacionales y los subnacionales y para ello se requiere de un pacto político social, lo más representativo posible.
d) Naturaleza compleja
La descentralización es un proceso intersectorial y transectorial (entre sectores del Ejecutivo) , multidimensional (económico, político, social, cultural, territorial- ambiental) , intergubernamental (gobierno nacional-regionales -provinciales- distritales) y participativo (involucra a la sociedad civil) y de largo plazo; que debe construir relaciones claras y armoniosas entre los diversos niveles del sistema gubernamental de un Estado que se organiza en base al principio de separación de poderes y del pleno respeto a la autonomía política, económica y administrativa de los gobiernos regionales y locales respecto del Poder Ejecutivo. Una precaución fundamental que debe considerar la descentralización, es asegurar su continuidad y sostenibilidad en el territorio nacional y en el tiempo, sobre la base del fortalecimiento de los espacios e instrumentos de gestión democrático - participativos, sobre los cuales el partido político encargado del Gobierno Nacional nunca se ha mostrado entusiasta.
e) Lo que no es descentralización
No es descentralización el voluntarismo de trasladar masiva y abruptamente las competencias y funciones, sin el desarrollo paralelo de las condiciones necesarias básicas, generación de capacidades de gestión y fortalecimiento institucional; no es simplemente hacer más obras, negándose a abrir el profundo debate sobre qué tipo de Estado y qué modelo de sociedad necesitamos; no es ni puede ser sinónimo de más reuniones de autoridades subnacionales con los voceros del Ejecutivo, pues con ello, paradójicamente, se refuerza la imagen del centralismo.
En este marco, múltiples son las razones para concebir y crear un órgano intergubernamental encargado de conducir la descentralización . Entre ellas:
a) El Poder Ejecutivo no solo simboliza históricamente el centralismo en el país sino es el cerebro y corazón del mismo centralismo, y mal haría la descentralización "poniéndose la soga al cuello", encargándole la conducción de un proceso al Ejecutivo, que no va a tener la suficiente objetividad y autonomía respecto a un proceso que por principio debe gradualmente debilitarlo.
b) En determinado momento el impulso centralista (a cargo del Poder Ejecutivo) a la descentralización va a limitar o frenar el avance de la descentralización por priorizar otras acciones, como ya ocurrió en el Régimen de Toledo, y porque los intereses centralistas más temprano tratarán de prevalecer, este es el riesgo de "ser juez y parte". Los dos últimos años de Toledo no solo los Ministros, sino la burocracia de alto nivel trabaron la descentralización.
c) Un proceso que debe ser reflejo de un pacto para un horizonte de largo plazo, entre los tres niveles del sistema gubernamental y muchos actores públicos y privados, no puede ser administrado ni liderado solo por uno de ellos, sino por todos ellos bajo un criterio de responsabilidad compartida.
d) La descentralización por su carácter de medio o instrumento debe ser coherente con el impulso del nuevo tipo de Estado y el nuevo modelo de desarrollo equitativo e inclusivo que el Perú necesita, que en este segundo aspecto debe ser superior al actual que hace crecer la economía pero que no redistribuye la riqueza generada, lo que no es responsabilidad solamente del Poder Ejecutivo.
e) La descentralización como vehículo para construir un Estado con mayores niveles de representatividad y de legitimidad es tarea de todos y no solo del Ejecutivo. La descentralización contribuirá a mayores niveles de gobernabilidad solo en la medida que fortalezca y mejore la calidad del sistema político y ésta es una corresponsabilidad del Estado, de los partidos y de la sociedad civil.
f) Si se pretende que la descentralización contribuya a recrear la democracia y a valorar la política, su conducción, cuanto menos, debe ser democrática, plural y participativa, y bajo ningún concepto puede ser vertical o autoritaria. Esta es la única vía para construir la unidad a partir de la diversidad de realidades, enfoques, actores, intereses, dinámicas políticas, sociales, culturales y económicas.
g) La descentralización no es simplemente una política del Gobierno Nacional de turno, sino una Política de Estado establecida así por la propia Constitución Política vigente y esto compromete a todos los niveles del sistema gubernamental y a la sociedad toda; política de Estado que debe aplicarse de modo coherente con una visión estratégica y la estrategia necesariamente es inclusiva, involucrado a todos los actores relacionados con esta Reforma del Estado.
h) La descentralización debe ser conducida interactuando con la reforma del Poder Ejecutivo, otras reformas del Estado, con el Sistema Nacional de Planeamiento, coordinando con órganos autónomos como la Contraloría General de la República, con la diversidad de actores de la sociedad civil, etc.; lo que no depende exclusivamente del Poder ejecutivo.
i) Es necesario prevenir que la conducción de la descentralización se partidarice, de lo cual ya existen evidencias. Por ejemplo el proyecto CHINECAS no se ha transferido al Gobierno Regional de Ancash sino a la Municipalidad Provincial del Santa (Chimbote). Entregar toda la responsabilidad de conducción de la descentralización al Poder Ejecutivo implica el riesgo de que no sea cumplido en algunos de sus componentes, un indicio que nos aconseja a ser muy cuidadosos y prudentes es la negativa del Poder Ejecutivo a cumplir la Ley vigente que crea el CEPLAN, así como el incumplimiento por el Gobierno de importantes ofertas electorales. Escuchar el discurso del Gobierno es necesario, pero insuficiente, también hay que ver lo que hace, para tomar la mejor de las decisiones.
j) El Partido Aprista Peruano (PAP) y el Estado han suscrito, entre otras, la Cuarta Política de Estado del Acuerdo Nacional, comprometiéndose a fomentar el dialogo y concertación, institucionalizando los mecanismos necesarios, sobre todo porque la continuidad y profundización de la descentralización exige la atención correcta de un tema muy sensible y complejo, la interculturalidad. En el año del deber ciudadano, el Gobierno debe dar el ejemplo respetando esta Política de Estado.
3. Perfil básico del Órgano Intergubernamental
Justificada así la necesidad del órgano intergubernamental, lo razonable es que:
a) Tenga un conformación con representantes iguales para cada nivel gubernamental, en base al principio de responsabilidad compartida y relaciones simétricas, debiendo sus decisiones ser tomadas mediante acuerdos por consenso o excepcionalmente con los dos tercios de sus integrantes, los que tendrán naturaleza vinculante. Sus integrantes deben ser elegidos por periodos de dos años.
b) Este órgano se reúna cuanto menos cada dos meses, que tenga como función principal la de conducir concertadamente el proceso, aprobando sus objetivos, políticas y estrategias fundamentales, y hacer el seguimiento y evaluación del mismo. Este Consejo debe actuar como el órgano rector de la descentralización, aprobar las políticas y lineamientos nacionales sobre el desarrollo de capacidades y asistencia técnica de los gobiernos regionales y locales, y coordinar acciones con el CEPLAN y el Acuerdo Nacional.
c) El Presidente del Consejo de Ministros sea quien lo presida y asuma la responsabilidad política por la conducción del proceso, debiendo rendir cuentas por ello;
d) Para evitar el riesgo de deformación burocrática de este órgano, todo el soporte técnico y logístico sea facilitado por la PCM, pero evitando que la secretaria técnica sustituya a lo que podría llamarse "Consejo Intergubernamental de la Descentralización" (CID).
Desde nuestros principios, enfoques y experiencias, insistimos en la necesidad de considerar la representación n de la sociedad civil en este órgano intergubernamental
Julio E, Díaz Palacios
Presidente de la Red Perú
Sin hacer de la descentralización una panacea, pues que no debemos sobredimensionar sus posibles beneficios, menos subestimarlos, no olvidemos que esta es una reforma política de Estado muy importante, razón por la que, pensando en los derechos de nuestros pueblos y los intereses del país, su conducción no puede, no debe quedar en manos solo del Poder Ejecutivo.
En efecto, en la Comisión de Descentralización del CRP está pendiente de dictamen el proyecto de ley que debe constituir el organismo adecuado para la conducción de la descentralización, uno de los componentes fundamentales de la Reforma del Estado Peruano. Este tema se ha convertido en punto importante de la agenda de dicha Comisión, desde el día aquel en que sorprendiendo a muchos el Poder Ejecutivo procedió inconsultamente a desactivar el CND. Los Congresistas de la República Juvenal Ordóñez y Washigton Zeballos presentaron una iniciativa legislativa que ha abierto este proceso de debate y negociación, pero debe mencionarse también la posición interesante asumida por el Presidente de la referida Comisión, Juan Carlos Eguren.
Las cuestiones que están en el centro del debate son: Debe o no crearse un órgano intergubernamental, la conformación de ese órgano y sus funciones; la responsabilidad del Primer Ministro; el apoyo que debe prestar la secretaria técnica de descentralización de la PCM.
Al respecto queremos opinar lo siguiente:
1. Un avance
Saludamos, en primer lugar, que La Comisión de Descentralización y la PCM, estén dialogando para construir un consenso básico en torno a la necesidad de asegurar una mejor conducción de la descentralización, partiendo del criterio de que con la desactivación del CND no solo no se resuelven los problemas sino se agregan otros. Este dialogo y concertación implica de parte de la PCM una rectificación parcial de sus enfoques iniciales, verticales, excluyentes.
Saludamos también el pronunciamiento de la mayoría de Presidentes Regionales que promueve una conducción compartida de este proceso, pero lamentamos profundamente, la ausencia de propuestas sobre el tema en discusión de parte de algunos Presidentes Regionales que deslumbrados por su cercanía al poder han perdido autonomía, sentido común y objetividad y han asumido totalmente el discurso oficialista respecto al CND, creyendo que la única relación que debe existir entre ellos y el Poder Ejecutivo es reunirse con los representantes de éste y gestionar más dinero para obras. ¡Qué flaco servicio se hace a la necesidad de revalorar la política en nuestro país y a la urgencia de forjar un Estado descentralizado y democrático! Lamentamos también que por la debilidad institucional de las asociaciones de municipalidades no existan propuestas representativas de los Gobiernos Locales sobre el punto en discusión.
2. Justificación del órgano intergubernamental
a) El significado y naturaleza de la descentralización
La descentralización es uno de los componentes más importantes de la Reforma de Estado que busca mejorar la gestión pública haciéndola más eficiente, pero también redistribuir el poder político, para forjar un Estado al servicio de los ciudadanos, creando condiciones para el fortalecimiento de la democracia y la construcción de la ciudadanía y la superación de las inequidades. Si bien comprende componentes técnico-administrativos, fundamentalmente es un proceso de naturaleza política, por lo que su modelo, sus objetivos, el diseño de su conducción deben responder a las particularidades políticas de un país como el Perú, donde las relaciones verticales de arriba a abajo jamás han sido efectivas y sostenibles.
b) Su implementación
La descentralización requiere de procesos heterogéneos, complejos y largos para cumplir con sus objetivos, pues debe transferirse competencias, funciones y recursos económicos. Su implementación exige grandes cambios políticos, culturales y administrativos, pues gradualmente el viejo Estado centralista, burocrático e ineficiente, debe dar paso al nacimiento de uno nuevo, motivo por los cuales surgen conflictos de intereses entre los múltiples actores públicos vinculados con esta reforma. Además debe crear nuevas capacidades e institucionalidad para la gestión descentralizada, lo que no se puede hacer en "un abrir y cerrar de ojos". Todo proceso descentralizador genera resistencias según su naturaleza y grado de profundidad, las que deben ser enfrentadas con inteligencia.
c) Las interrelaciones entre Pode Ejecutivo y Gobiernos Subnacionales
En perspectiva, el Poder Ejecutivo debe ser cada vez menos poderoso y dedicarse a definir concertadamente políticas y hacer coordinaciones intersectoriales y verticales, y los gobiernos regionales y locales deben ser cada vez más fuertes y dedicarse a ejecutar las políticas y programas nacionales, sin perjuicio de sus roles normativos y definidores de políticas para sus respectivas circunscripciones, adecuándolos a sus realidades particulares. Para que los procesos de descentralización avancen, se consoliden y tengan éxito es indispensable un cierto equilibrio entre centralización y descentralización, entre ofertas desde el centralismo y demandas desde el interior del país, entre los intereses públicos nacionales y los subnacionales y para ello se requiere de un pacto político social, lo más representativo posible.
d) Naturaleza compleja
La descentralización es un proceso intersectorial y transectorial (entre sectores del Ejecutivo) , multidimensional (económico, político, social, cultural, territorial- ambiental) , intergubernamental (gobierno nacional-regionales -provinciales- distritales) y participativo (involucra a la sociedad civil) y de largo plazo; que debe construir relaciones claras y armoniosas entre los diversos niveles del sistema gubernamental de un Estado que se organiza en base al principio de separación de poderes y del pleno respeto a la autonomía política, económica y administrativa de los gobiernos regionales y locales respecto del Poder Ejecutivo. Una precaución fundamental que debe considerar la descentralización, es asegurar su continuidad y sostenibilidad en el territorio nacional y en el tiempo, sobre la base del fortalecimiento de los espacios e instrumentos de gestión democrático - participativos, sobre los cuales el partido político encargado del Gobierno Nacional nunca se ha mostrado entusiasta.
e) Lo que no es descentralización
No es descentralización el voluntarismo de trasladar masiva y abruptamente las competencias y funciones, sin el desarrollo paralelo de las condiciones necesarias básicas, generación de capacidades de gestión y fortalecimiento institucional; no es simplemente hacer más obras, negándose a abrir el profundo debate sobre qué tipo de Estado y qué modelo de sociedad necesitamos; no es ni puede ser sinónimo de más reuniones de autoridades subnacionales con los voceros del Ejecutivo, pues con ello, paradójicamente, se refuerza la imagen del centralismo.
En este marco, múltiples son las razones para concebir y crear un órgano intergubernamental encargado de conducir la descentralización . Entre ellas:
a) El Poder Ejecutivo no solo simboliza históricamente el centralismo en el país sino es el cerebro y corazón del mismo centralismo, y mal haría la descentralización "poniéndose la soga al cuello", encargándole la conducción de un proceso al Ejecutivo, que no va a tener la suficiente objetividad y autonomía respecto a un proceso que por principio debe gradualmente debilitarlo.
b) En determinado momento el impulso centralista (a cargo del Poder Ejecutivo) a la descentralización va a limitar o frenar el avance de la descentralización por priorizar otras acciones, como ya ocurrió en el Régimen de Toledo, y porque los intereses centralistas más temprano tratarán de prevalecer, este es el riesgo de "ser juez y parte". Los dos últimos años de Toledo no solo los Ministros, sino la burocracia de alto nivel trabaron la descentralización.
c) Un proceso que debe ser reflejo de un pacto para un horizonte de largo plazo, entre los tres niveles del sistema gubernamental y muchos actores públicos y privados, no puede ser administrado ni liderado solo por uno de ellos, sino por todos ellos bajo un criterio de responsabilidad compartida.
d) La descentralización por su carácter de medio o instrumento debe ser coherente con el impulso del nuevo tipo de Estado y el nuevo modelo de desarrollo equitativo e inclusivo que el Perú necesita, que en este segundo aspecto debe ser superior al actual que hace crecer la economía pero que no redistribuye la riqueza generada, lo que no es responsabilidad solamente del Poder Ejecutivo.
e) La descentralización como vehículo para construir un Estado con mayores niveles de representatividad y de legitimidad es tarea de todos y no solo del Ejecutivo. La descentralización contribuirá a mayores niveles de gobernabilidad solo en la medida que fortalezca y mejore la calidad del sistema político y ésta es una corresponsabilidad del Estado, de los partidos y de la sociedad civil.
f) Si se pretende que la descentralización contribuya a recrear la democracia y a valorar la política, su conducción, cuanto menos, debe ser democrática, plural y participativa, y bajo ningún concepto puede ser vertical o autoritaria. Esta es la única vía para construir la unidad a partir de la diversidad de realidades, enfoques, actores, intereses, dinámicas políticas, sociales, culturales y económicas.
g) La descentralización no es simplemente una política del Gobierno Nacional de turno, sino una Política de Estado establecida así por la propia Constitución Política vigente y esto compromete a todos los niveles del sistema gubernamental y a la sociedad toda; política de Estado que debe aplicarse de modo coherente con una visión estratégica y la estrategia necesariamente es inclusiva, involucrado a todos los actores relacionados con esta Reforma del Estado.
h) La descentralización debe ser conducida interactuando con la reforma del Poder Ejecutivo, otras reformas del Estado, con el Sistema Nacional de Planeamiento, coordinando con órganos autónomos como la Contraloría General de la República, con la diversidad de actores de la sociedad civil, etc.; lo que no depende exclusivamente del Poder ejecutivo.
i) Es necesario prevenir que la conducción de la descentralización se partidarice, de lo cual ya existen evidencias. Por ejemplo el proyecto CHINECAS no se ha transferido al Gobierno Regional de Ancash sino a la Municipalidad Provincial del Santa (Chimbote). Entregar toda la responsabilidad de conducción de la descentralización al Poder Ejecutivo implica el riesgo de que no sea cumplido en algunos de sus componentes, un indicio que nos aconseja a ser muy cuidadosos y prudentes es la negativa del Poder Ejecutivo a cumplir la Ley vigente que crea el CEPLAN, así como el incumplimiento por el Gobierno de importantes ofertas electorales. Escuchar el discurso del Gobierno es necesario, pero insuficiente, también hay que ver lo que hace, para tomar la mejor de las decisiones.
j) El Partido Aprista Peruano (PAP) y el Estado han suscrito, entre otras, la Cuarta Política de Estado del Acuerdo Nacional, comprometiéndose a fomentar el dialogo y concertación, institucionalizando los mecanismos necesarios, sobre todo porque la continuidad y profundización de la descentralización exige la atención correcta de un tema muy sensible y complejo, la interculturalidad. En el año del deber ciudadano, el Gobierno debe dar el ejemplo respetando esta Política de Estado.
3. Perfil básico del Órgano Intergubernamental
Justificada así la necesidad del órgano intergubernamental, lo razonable es que:
a) Tenga un conformación con representantes iguales para cada nivel gubernamental, en base al principio de responsabilidad compartida y relaciones simétricas, debiendo sus decisiones ser tomadas mediante acuerdos por consenso o excepcionalmente con los dos tercios de sus integrantes, los que tendrán naturaleza vinculante. Sus integrantes deben ser elegidos por periodos de dos años.
b) Este órgano se reúna cuanto menos cada dos meses, que tenga como función principal la de conducir concertadamente el proceso, aprobando sus objetivos, políticas y estrategias fundamentales, y hacer el seguimiento y evaluación del mismo. Este Consejo debe actuar como el órgano rector de la descentralización, aprobar las políticas y lineamientos nacionales sobre el desarrollo de capacidades y asistencia técnica de los gobiernos regionales y locales, y coordinar acciones con el CEPLAN y el Acuerdo Nacional.
c) El Presidente del Consejo de Ministros sea quien lo presida y asuma la responsabilidad política por la conducción del proceso, debiendo rendir cuentas por ello;
d) Para evitar el riesgo de deformación burocrática de este órgano, todo el soporte técnico y logístico sea facilitado por la PCM, pero evitando que la secretaria técnica sustituya a lo que podría llamarse "Consejo Intergubernamental de la Descentralización" (CID).
Desde nuestros principios, enfoques y experiencias, insistimos en la necesidad de considerar la representación n de la sociedad civil en este órgano intergubernamental
