ENTRE DADIVAS Y COMPARTIR EL PODER
Notas sobre el Consejo de Coordinación Local
JOSÉ ANTONIO LAPA ROMERO
“El poder es aquella cosa que a todos nos obsesiona,
que aunque esquiva todos sucumbimos a sus pies.
Oh Dios, oh poder”
Desde una lectura política continuamente ha sido una obsesión el cómo poner límites al poder. Desde Locke hasta los contemporáneos como Sartori, desde los mas conservadores hasta los mas radicales continuamente ha existido la preocupación a veces obsesiva por el temor ante la tiranía en el ejercicio del poder.
Hablar sobre los consejos de Coordinación Local es hablar para muchos de casi una historia conocida, trágica para unos y cómica o épica para otros. Pero al final de cuentas el reflejo de la vida política en el Perú. Esa historia llena de contradicción, fracturas profundadas, heridas cerradas, y otras cerradas o por abrir. Alguien talvez se pregunte ¿que tiene que ver este pequeño espacio con la historia del Perú?. Desde una mirada simple talvez no haya relación alguna, pero como vamos a ver este espacio reproduce las diferenciaciones sociales, las desigualdades, las discriminaciones y la crisis política actual.
1. Los orígenes democráticos o autoritarios del espacio
1.1. Los orígenes autoritarios
Cuando uno le da una mirada a la realidad de estos espacios existen realidades distintas que obedecen a la forma de gobierno y a la forma de ejercicio del poder. Una de esas historias esta escrita por experiencias donde se ha buscando tener control sobre este espacio con el objetivo político de manejarlos, y no tener espacios donde se muestre o manifieste alguna forma de oposición, así muchos de estos espacios “han sido formado por gente del Alcalde”. Ello indudablemente no quita que se haya hecho alguna forma de elección, sin embargo, lo que determina esta primera forma de origen es la relación directa con el poder político. Cierta complicidad añorada, impuesta o expresión de la voluntad quebrada por intereses políticos o laborales.
Esto esta relacionado con que la novedad del espacio y el poco conocimiento de los mismos dirigentes es que ha contribuido a generar estos espacios “controlados por el gobierno Municipal”. Esta realidad, lamentablemente es la mas extendida en las experiencias de Arequipa pero al mismo tiempo lo que ha llevado a tener espacios formales donde el “si señor” prima sobre el “no señor” o el “concertemos señor”.
1.2. Orígenes democráticos del espacio
A diferencia de la anterior existen las experiencias donde estos espacios se han conformado de alguna forma “democráticamente” , es decir, se ha realizado o ha habido de alguna forma de elecciones entre los representantes de la sociedad civil, ha habido algún grado de información, y se ha realizado abiertamente. Estas experiencias sin embargo son las menos extendidas, son la excepción a la regla.
Esto es fundamental, pues la palabra constituir quiere decir dar origen, dar inicio, y si desde el inicio hay un carácter interesadamente dirigido sabemos hacia donde tira las riendas del caballo.
2. Entre la participación formal y sustantiva en el espacio
Se puede argumentar que la constitución del espacio es un avance en el proceso de democratizació n del poder, pero en realidad y siempre y cuando se haya elegido a sus miembros de manera mas o menos consensuadamente, esa es una condición necesaria pero no suficiente, porque es en la practica que se puede ver si efectivamente este espacio es un espacio de ejercicio democratizante del poder.
En otros términos existe una brecha bien grande que hay que revisar cuidadosamente entre tener o constituir el espacio, que en realidad puede tener un camino autoritario formal (se constituye desde arriba, a interes del poder político, manejable políticamente y se hace porque la ley lo exige), o el camino democrático ( que puede ser por lo menos elegido por consenso o por votación de quienes representan a la población y tienen autonomía y libre disposición en su actuar), tal como lo hemos descrito anteriormente, y el ejercicio que solo se visualiza en la práctica.
En relación a la participación el caso tampoco se aleja mucho de la realidad descrita anteriormente, es decir, se puede tener dos caminos igualmente que se encuentran en una relación dialéctica: el camino de la participación formal y el de la participación sustantiva.
El primer camino da cuenta de los espacios donde se hace las sesiones por cumplir con la norma- las ordinarias son suficientes- , existe un distanciamiento entre la representació n política y social, las agendas toca puntos poco transcendentales y solo para decidir con lo que dice la norma- este caso esta muy presente en los procesos de presupuesto participativo. Mientras que el segundo camino esta relacionado con la participación sustantiva donde se ve como una necesidad la participación y hay algún esfuerzo de incorporar en las decisiones importantes –mas allá de lo formal- a los miembros del Consejo de Coordinación.
Otro elemento importante que es importante mencionar es que quienes participan siguen siendo aquellos dirigentes que forman parte de la “élite” dirigencial, personas con alguna trayectoria o experiencia en la conducción de grupos, que tienen algún tipo de tiempo y solvencia económica –trabajadores dependientes (profesores, técnicos...), trabajadores independientes. .., jubilados, campesinos propietarios, y otros-, de alguna forma politizada o con algún interés de reconocimiento social o político.
3. Entre la esperanza y la desesperanza: hacia un espacio inclusivo, igualitario y decisorio
Hay muchos quienes han y siguen apostando por la construcción del espacio, quienes han estado en los comienzos de su conformación, mas de quienes han estado en el proceso de dar soporte.
Desde nuestro modesto punto de vista hay que situar realistamente este espacio donde corresponde, y ello pasa por tener claridad que mas allá de sus orígenes democráticos o autoritarios, de su participación formal o sustantiva, el consejo de coordinación es un espacio dependiente del poder político llamase presidente o consejo regional o Alcalde o consejo local.
Esa relación de dependencia –y no sólo su condición de órgano consultivo y no resolutivo- lleva a que en realidad el consejo tenga y siempre valla a tener un papel marginal en los proceso de democratizació n y decisiones a nivel local. Además la distante y siempre complicada convivencia con las Autoridades integrantes del espacio hace que no haya una mirada unitaria.
Desde nuestro punto de vista hay que aprovechar el espacio pero hay en primer lugar lograr el peso político que en la cultura política peruana pasa por dar pariedad en el número de integrantes. Además, que hay que fortalecer las organizaciones sociales
Esto puede estar llevando a que los pares políticos no reconozcan a sus pares civiles el estatus que socialmente les es conferido .
JOSÉ ANTONIO LAPA ROMERO
“El poder es aquella cosa que a todos nos obsesiona,
que aunque esquiva todos sucumbimos a sus pies.
Oh Dios, oh poder”
Desde una lectura política continuamente ha sido una obsesión el cómo poner límites al poder. Desde Locke hasta los contemporáneos como Sartori, desde los mas conservadores hasta los mas radicales continuamente ha existido la preocupación a veces obsesiva por el temor ante la tiranía en el ejercicio del poder.
Hablar sobre los consejos de Coordinación Local es hablar para muchos de casi una historia conocida, trágica para unos y cómica o épica para otros. Pero al final de cuentas el reflejo de la vida política en el Perú. Esa historia llena de contradicción, fracturas profundadas, heridas cerradas, y otras cerradas o por abrir. Alguien talvez se pregunte ¿que tiene que ver este pequeño espacio con la historia del Perú?. Desde una mirada simple talvez no haya relación alguna, pero como vamos a ver este espacio reproduce las diferenciaciones sociales, las desigualdades, las discriminaciones y la crisis política actual.
1. Los orígenes democráticos o autoritarios del espacio
1.1. Los orígenes autoritarios
Cuando uno le da una mirada a la realidad de estos espacios existen realidades distintas que obedecen a la forma de gobierno y a la forma de ejercicio del poder. Una de esas historias esta escrita por experiencias donde se ha buscando tener control sobre este espacio con el objetivo político de manejarlos, y no tener espacios donde se muestre o manifieste alguna forma de oposición, así muchos de estos espacios “han sido formado por gente del Alcalde”. Ello indudablemente no quita que se haya hecho alguna forma de elección, sin embargo, lo que determina esta primera forma de origen es la relación directa con el poder político. Cierta complicidad añorada, impuesta o expresión de la voluntad quebrada por intereses políticos o laborales.
Esto esta relacionado con que la novedad del espacio y el poco conocimiento de los mismos dirigentes es que ha contribuido a generar estos espacios “controlados por el gobierno Municipal”. Esta realidad, lamentablemente es la mas extendida en las experiencias de Arequipa pero al mismo tiempo lo que ha llevado a tener espacios formales donde el “si señor” prima sobre el “no señor” o el “concertemos señor”.
1.2. Orígenes democráticos del espacio
A diferencia de la anterior existen las experiencias donde estos espacios se han conformado de alguna forma “democráticamente” , es decir, se ha realizado o ha habido de alguna forma de elecciones entre los representantes de la sociedad civil, ha habido algún grado de información, y se ha realizado abiertamente. Estas experiencias sin embargo son las menos extendidas, son la excepción a la regla.
Esto es fundamental, pues la palabra constituir quiere decir dar origen, dar inicio, y si desde el inicio hay un carácter interesadamente dirigido sabemos hacia donde tira las riendas del caballo.
2. Entre la participación formal y sustantiva en el espacio
Se puede argumentar que la constitución del espacio es un avance en el proceso de democratizació n del poder, pero en realidad y siempre y cuando se haya elegido a sus miembros de manera mas o menos consensuadamente, esa es una condición necesaria pero no suficiente, porque es en la practica que se puede ver si efectivamente este espacio es un espacio de ejercicio democratizante del poder.
En otros términos existe una brecha bien grande que hay que revisar cuidadosamente entre tener o constituir el espacio, que en realidad puede tener un camino autoritario formal (se constituye desde arriba, a interes del poder político, manejable políticamente y se hace porque la ley lo exige), o el camino democrático ( que puede ser por lo menos elegido por consenso o por votación de quienes representan a la población y tienen autonomía y libre disposición en su actuar), tal como lo hemos descrito anteriormente, y el ejercicio que solo se visualiza en la práctica.
En relación a la participación el caso tampoco se aleja mucho de la realidad descrita anteriormente, es decir, se puede tener dos caminos igualmente que se encuentran en una relación dialéctica: el camino de la participación formal y el de la participación sustantiva.
El primer camino da cuenta de los espacios donde se hace las sesiones por cumplir con la norma- las ordinarias son suficientes- , existe un distanciamiento entre la representació n política y social, las agendas toca puntos poco transcendentales y solo para decidir con lo que dice la norma- este caso esta muy presente en los procesos de presupuesto participativo. Mientras que el segundo camino esta relacionado con la participación sustantiva donde se ve como una necesidad la participación y hay algún esfuerzo de incorporar en las decisiones importantes –mas allá de lo formal- a los miembros del Consejo de Coordinación.
Otro elemento importante que es importante mencionar es que quienes participan siguen siendo aquellos dirigentes que forman parte de la “élite” dirigencial, personas con alguna trayectoria o experiencia en la conducción de grupos, que tienen algún tipo de tiempo y solvencia económica –trabajadores dependientes (profesores, técnicos...), trabajadores independientes. .., jubilados, campesinos propietarios, y otros-, de alguna forma politizada o con algún interés de reconocimiento social o político.
3. Entre la esperanza y la desesperanza: hacia un espacio inclusivo, igualitario y decisorio
Hay muchos quienes han y siguen apostando por la construcción del espacio, quienes han estado en los comienzos de su conformación, mas de quienes han estado en el proceso de dar soporte.
Desde nuestro modesto punto de vista hay que situar realistamente este espacio donde corresponde, y ello pasa por tener claridad que mas allá de sus orígenes democráticos o autoritarios, de su participación formal o sustantiva, el consejo de coordinación es un espacio dependiente del poder político llamase presidente o consejo regional o Alcalde o consejo local.
Esa relación de dependencia –y no sólo su condición de órgano consultivo y no resolutivo- lleva a que en realidad el consejo tenga y siempre valla a tener un papel marginal en los proceso de democratizació n y decisiones a nivel local. Además la distante y siempre complicada convivencia con las Autoridades integrantes del espacio hace que no haya una mirada unitaria.
Desde nuestro punto de vista hay que aprovechar el espacio pero hay en primer lugar lograr el peso político que en la cultura política peruana pasa por dar pariedad en el número de integrantes. Además, que hay que fortalecer las organizaciones sociales
Esto puede estar llevando a que los pares políticos no reconozcan a sus pares civiles el estatus que socialmente les es conferido .

0 Comentarios
Publicar un comentario
<< Home