Elecciones, Resultados y Tareas Pendientes
Julio E. Diaz Palacios
Presidente de la RED PERU
La campaña electoral 2006 orientada a la elección de autoridades regionales y locales ya está llegando a su término, pues el 19 de noviembre es el día decisivo, en que los electores votarán. ¿Qué nos va quedando como hechos, resultados y como tareas? Muchas cosas, entre ellas las siguientes:
1. La fragmentación y crisis política continúa
Es evidente que la fragmentación política del país continúa. La fragmentación, la crisis de representatividad y de legitimidad es mas profunda de lo que se cree. Esto se refleja en la proliferación de candidaturas tanto a nivel regional y local, sin que exista claridad de por qué no se integran, en vez de rendir culto a la división. En parte esto ha sido estimulado por la ausencia de normas que establezcan un mínimo electoral para salir elegido presidente regional o alcalde municipal. Increíble, pero podríamos tener alcaldes con el respaldo del 15 % de los electores. También en alguna medida es reflejo de la idea de que las elecciones regionales y municipales supuestamente son más cívicas que políticas, lo que motiva los llamados movimientos independientes.
2. Partidos políticos centralistas y no democráticos, y motivaciones diferentes de los candidatos
En el caso de los partidos nacionales, en muchos casos las cúpulas partidarias han impuesto los candidatos. Algunos dirigentes nacionales, que surgieron como alternativa de cambio político y social, han confundido escenarios y más se han promovido ellos mismos. Grave error. En el caso de las organizaciones regionales y locales constituidas para estas elecciones, también se ha apreciado falta de democracia interna, y gran improvisación. Sin duda miles de hombres y mujeres han candidateado como expresión de su compromiso con el desarrollo, de su vocación de servicio y ello se comprueba con la trayectoria ciudadana o profesional que muestran. Pero no pocos han postulado buscando un puesto de trabajo por cuatro años, hecho que compromete la responsabilidad de los partidos. Esta tremenda distorsión de fines es lo que luego se expresa en gestiones de baja calidad y de mucha ineficiencia.
3. Partidos franquicias y electores golondrinos
Uno de los extremos en la actitud de los partidos políticos es que estos han actuado como “franquicias”, alquilándose a los candidatos que más capacidad económica tienen y pueden mostrar. En el extremo de las actitudes de los electores, una vez más se ha hecho presente la figura de los “electores golondrino”, es decir de aquellos que cambian de domicilio para votar por un candidato determinado en un distrito en el que normalmente no viven y luego vuelven a su sitio.
4. Candidatos tradicionales y candidatos innovadores
En el desempeño de los candidatos se ha podido apreciar la existencia de dos perfiles relativamente diferentes. Aquellos que adhieren teórica y prácticamente a perfiles tradicionales y aquellos otros innovadores. Los primeros son los conocidos caudillos, opuestos a la democracia participativa, a dialogar y concertar con los ciudadanos, los que consideran que el estado es un “botín”, que ahora les toca a ellos usufructuar los beneficios de los cargos políticos. Lo segundo son demócratas, les interesa dialogar y concertar con los ciudadanos, pero les interesa también el fortalecimiento de la organizaciones políticas, asumen la posibilidad de ejercer los cargos públicos como un privilegio para ponerse al servicio de los ciudadanos y no generar procesos al revés.
5. Avances en la institucionalización de hechos positivos
En esta campaña electoral se ha fortalecido la institucionalización de algunos hechos positivos promovidos por el Jurado Nacional de Elecciones, como son las obligaciones de los candidatos de presentar sus hojas de vida y formular los planes de gobierno resumiendo qué es lo qué pretenden hacer, cómo y con qué hacerlo. Pero una vez más, se ha apreciado la clásica “hecha la ley, hecha la trampa”. De parte de las organizaciones de la sociedad civil, redes y proyectos, lo innovador que se ha promovido es la suscripción de los llamados acuerdos de gobernabilidad y la sensibilización respecto a que los debates programáticos entre candidatos debe ser considerado como parte de los deberes éticos, que debería tener también soporte legal. Han impulsado también algunos temas específicos como género e igualdad de oportunidades, prioridades de niños y adolescentes, desarrollo económico, etc.
6. El inevitable cambio del mapa político a nivel regional y municipal
No hay duda que el mapa político regional cambiará. De 12 gobiernos regionales de un total de 25, el APRA, bajará a cinco o seis. A nivel municipal, no es seguro que el APRA alcance el 50 % de los gobiernos locales, entre provinciales y distritales. Lo que si es seguro es que por primera vez perderá la conducción de la municipalidad provincial de Trujillo, ciudad cuna del aprismo. ¿Está preparado para gobernar en estas condiciones? . Esperemos que sí, en caso contrario, que aprenda aceleradamente. En su primera experiencia de 1985 a 1990, el APRA gobernó con la mayoría en la Cámara de Senadores (60 en total), la mayoría en la Cámara de Diputados (180 en total), la mayoría de municipalidades. Ahora no contará con ésta hegemonía. ¿Cuál será las respuesta política que de el Gobierno de Alan García ante esta situación? Como lo anunciara en su mensaje presidencial del 28 de julio de este año, ¿se mantiene la voluntad del Presidente de cogobernar con los gobiernos regionales y locales? ¿Profundizará realmente la descentralización y promoverá la regionalización del país?
7. La necesidad de impulsar las reformas a la legislación electoral
Producidos los resultados, se hace indispensable que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el Congreso de la República, los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil, cohesionen sus propuestas para que con toda la anticipación del caso, se reforme la legislación electoral, tanto regional como municipal, con miras al nuevo proceso electoral del 2010. Es de importancia capital establecer un % mínimo de votos validos para ser elegido, (por ejemplo, 35%) sino se pasa a una segunda vuelta electoral, una distribución más adecuada de los consejeros regionales y los regidores municipales, la separación de poderes entre las instancias ejecutivas y las normativo-fiscaliza doras, etc. Paralelamente debe ponerse límites a la reelección indefinida de las autoridades, que contradice el principio de la alternancia; y, por supuesto, normar también la obligatoriedad de participar en los debates públicos.
8. Presidentes regionales y alcaldes, deben honrar sus compromisos y los consensos construidos
Pero igual o mucho más importante es que presidentes regionales y alcaldes provinciales y distritales elegidos, honren sus compromisos de promover procesos de buen gobierno; que recuerden que las ofertas electorales, aun más, los consensos que han suscrito, a través de los acuerdos de gobernabilidad, son ética y moralmente vinculantes; que no olviden que involucrarse a fondo con la gestión y la lucha por la descentralización del Estado y una gestión pública moderna no es una posibilidad discrecional, sino un deber, y que como parte de esto tienen la responsabilidad de desplegar su imaginación y creatividad, fortaleciendo o construyendo movimientos regionales y locales para conquistar una descentralización por demanda, y no subordinarse pasivamente a la mediatizada oferta procedente desde el centralismo; que, sin duda deben construir infraestructura y los equipamientos necesarios, pero que no deben olvidar que su principal responsabilidad es construir capacidades, poder, propuestas programáticas para luchar de verdad contra la pobreza, el desempleo, la exclusión social.
9. Las tareas específicas de las ONGs, redes y los proyectos de desarrollo
A las ONGS, redes interinstitucionales y proyectos de desarrollo que nos hemos vinculado con la campaña electoral y sus múltiples actores nos corresponde la responsabilidad de evaluar a profundidad cuánto hemos avanzado en los propósitos que nos habíamos fijado: qué progresos podemos mostrar; qué aprendizajes, autocríticamente, debemos realizar, para la próxima vez hacerlo mejor, pero sobre todo para no incurrir en el error de volver a preocuparnos por la diversidad de problemas que hemos detectado, nuevamente dentro de cuatro años; cómo acompañar y apoyar a las nuevas autoridades en el seguimiento de los consensos construidos y suscritos, fortaleciendo y asegurando la continuidad y eficacia de los foros regionales y locales que s vienen construyendo, etc.
10. Los roles de las OSC y de los ciudadanos
Finalmente a las organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos a nivel regional y local, les corresponde asumir la cuota de corresponsabilidad en la gestión pública del desarrollo. Obviamente, deben jugar un rol de animación de los procesos regionales y locales, contribuyendo a reforzar los espacios de concertación y dinamizando las herramientas participativas, hecho fundamental para promover experiencias de buen gobierno. De las OSC y ciudadanos depende en mucho que “las autoridades no solo gobiernen en representación de, o gobiernen para, sino gobiernen con los ciudadanos”. Es decir, para avanzar por el camino de forjar un Estado al servicio del pueblo. De las OSC depende en mucho la necesidad de construir nuevos tipos de relación entre el Estado y la ciudadanía como uno de los factores que facilite el impulso de mejores procesos de gestión política y pública y que por esa vía se aporte a la refundación de la política como arte de gobernar y al reforzamiento de la participación como vehículo de construcción de ciudadanía.
Presidente de la RED PERU
La campaña electoral 2006 orientada a la elección de autoridades regionales y locales ya está llegando a su término, pues el 19 de noviembre es el día decisivo, en que los electores votarán. ¿Qué nos va quedando como hechos, resultados y como tareas? Muchas cosas, entre ellas las siguientes:
1. La fragmentación y crisis política continúa
Es evidente que la fragmentación política del país continúa. La fragmentación, la crisis de representatividad y de legitimidad es mas profunda de lo que se cree. Esto se refleja en la proliferación de candidaturas tanto a nivel regional y local, sin que exista claridad de por qué no se integran, en vez de rendir culto a la división. En parte esto ha sido estimulado por la ausencia de normas que establezcan un mínimo electoral para salir elegido presidente regional o alcalde municipal. Increíble, pero podríamos tener alcaldes con el respaldo del 15 % de los electores. También en alguna medida es reflejo de la idea de que las elecciones regionales y municipales supuestamente son más cívicas que políticas, lo que motiva los llamados movimientos independientes.
2. Partidos políticos centralistas y no democráticos, y motivaciones diferentes de los candidatos
En el caso de los partidos nacionales, en muchos casos las cúpulas partidarias han impuesto los candidatos. Algunos dirigentes nacionales, que surgieron como alternativa de cambio político y social, han confundido escenarios y más se han promovido ellos mismos. Grave error. En el caso de las organizaciones regionales y locales constituidas para estas elecciones, también se ha apreciado falta de democracia interna, y gran improvisación. Sin duda miles de hombres y mujeres han candidateado como expresión de su compromiso con el desarrollo, de su vocación de servicio y ello se comprueba con la trayectoria ciudadana o profesional que muestran. Pero no pocos han postulado buscando un puesto de trabajo por cuatro años, hecho que compromete la responsabilidad de los partidos. Esta tremenda distorsión de fines es lo que luego se expresa en gestiones de baja calidad y de mucha ineficiencia.
3. Partidos franquicias y electores golondrinos
Uno de los extremos en la actitud de los partidos políticos es que estos han actuado como “franquicias”, alquilándose a los candidatos que más capacidad económica tienen y pueden mostrar. En el extremo de las actitudes de los electores, una vez más se ha hecho presente la figura de los “electores golondrino”, es decir de aquellos que cambian de domicilio para votar por un candidato determinado en un distrito en el que normalmente no viven y luego vuelven a su sitio.
4. Candidatos tradicionales y candidatos innovadores
En el desempeño de los candidatos se ha podido apreciar la existencia de dos perfiles relativamente diferentes. Aquellos que adhieren teórica y prácticamente a perfiles tradicionales y aquellos otros innovadores. Los primeros son los conocidos caudillos, opuestos a la democracia participativa, a dialogar y concertar con los ciudadanos, los que consideran que el estado es un “botín”, que ahora les toca a ellos usufructuar los beneficios de los cargos políticos. Lo segundo son demócratas, les interesa dialogar y concertar con los ciudadanos, pero les interesa también el fortalecimiento de la organizaciones políticas, asumen la posibilidad de ejercer los cargos públicos como un privilegio para ponerse al servicio de los ciudadanos y no generar procesos al revés.
5. Avances en la institucionalización de hechos positivos
En esta campaña electoral se ha fortalecido la institucionalización de algunos hechos positivos promovidos por el Jurado Nacional de Elecciones, como son las obligaciones de los candidatos de presentar sus hojas de vida y formular los planes de gobierno resumiendo qué es lo qué pretenden hacer, cómo y con qué hacerlo. Pero una vez más, se ha apreciado la clásica “hecha la ley, hecha la trampa”. De parte de las organizaciones de la sociedad civil, redes y proyectos, lo innovador que se ha promovido es la suscripción de los llamados acuerdos de gobernabilidad y la sensibilización respecto a que los debates programáticos entre candidatos debe ser considerado como parte de los deberes éticos, que debería tener también soporte legal. Han impulsado también algunos temas específicos como género e igualdad de oportunidades, prioridades de niños y adolescentes, desarrollo económico, etc.
6. El inevitable cambio del mapa político a nivel regional y municipal
No hay duda que el mapa político regional cambiará. De 12 gobiernos regionales de un total de 25, el APRA, bajará a cinco o seis. A nivel municipal, no es seguro que el APRA alcance el 50 % de los gobiernos locales, entre provinciales y distritales. Lo que si es seguro es que por primera vez perderá la conducción de la municipalidad provincial de Trujillo, ciudad cuna del aprismo. ¿Está preparado para gobernar en estas condiciones? . Esperemos que sí, en caso contrario, que aprenda aceleradamente. En su primera experiencia de 1985 a 1990, el APRA gobernó con la mayoría en la Cámara de Senadores (60 en total), la mayoría en la Cámara de Diputados (180 en total), la mayoría de municipalidades. Ahora no contará con ésta hegemonía. ¿Cuál será las respuesta política que de el Gobierno de Alan García ante esta situación? Como lo anunciara en su mensaje presidencial del 28 de julio de este año, ¿se mantiene la voluntad del Presidente de cogobernar con los gobiernos regionales y locales? ¿Profundizará realmente la descentralización y promoverá la regionalización del país?
7. La necesidad de impulsar las reformas a la legislación electoral
Producidos los resultados, se hace indispensable que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el Congreso de la República, los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil, cohesionen sus propuestas para que con toda la anticipación del caso, se reforme la legislación electoral, tanto regional como municipal, con miras al nuevo proceso electoral del 2010. Es de importancia capital establecer un % mínimo de votos validos para ser elegido, (por ejemplo, 35%) sino se pasa a una segunda vuelta electoral, una distribución más adecuada de los consejeros regionales y los regidores municipales, la separación de poderes entre las instancias ejecutivas y las normativo-fiscaliza doras, etc. Paralelamente debe ponerse límites a la reelección indefinida de las autoridades, que contradice el principio de la alternancia; y, por supuesto, normar también la obligatoriedad de participar en los debates públicos.
8. Presidentes regionales y alcaldes, deben honrar sus compromisos y los consensos construidos
Pero igual o mucho más importante es que presidentes regionales y alcaldes provinciales y distritales elegidos, honren sus compromisos de promover procesos de buen gobierno; que recuerden que las ofertas electorales, aun más, los consensos que han suscrito, a través de los acuerdos de gobernabilidad, son ética y moralmente vinculantes; que no olviden que involucrarse a fondo con la gestión y la lucha por la descentralización del Estado y una gestión pública moderna no es una posibilidad discrecional, sino un deber, y que como parte de esto tienen la responsabilidad de desplegar su imaginación y creatividad, fortaleciendo o construyendo movimientos regionales y locales para conquistar una descentralización por demanda, y no subordinarse pasivamente a la mediatizada oferta procedente desde el centralismo; que, sin duda deben construir infraestructura y los equipamientos necesarios, pero que no deben olvidar que su principal responsabilidad es construir capacidades, poder, propuestas programáticas para luchar de verdad contra la pobreza, el desempleo, la exclusión social.
9. Las tareas específicas de las ONGs, redes y los proyectos de desarrollo
A las ONGS, redes interinstitucionales y proyectos de desarrollo que nos hemos vinculado con la campaña electoral y sus múltiples actores nos corresponde la responsabilidad de evaluar a profundidad cuánto hemos avanzado en los propósitos que nos habíamos fijado: qué progresos podemos mostrar; qué aprendizajes, autocríticamente, debemos realizar, para la próxima vez hacerlo mejor, pero sobre todo para no incurrir en el error de volver a preocuparnos por la diversidad de problemas que hemos detectado, nuevamente dentro de cuatro años; cómo acompañar y apoyar a las nuevas autoridades en el seguimiento de los consensos construidos y suscritos, fortaleciendo y asegurando la continuidad y eficacia de los foros regionales y locales que s vienen construyendo, etc.
10. Los roles de las OSC y de los ciudadanos
Finalmente a las organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos a nivel regional y local, les corresponde asumir la cuota de corresponsabilidad en la gestión pública del desarrollo. Obviamente, deben jugar un rol de animación de los procesos regionales y locales, contribuyendo a reforzar los espacios de concertación y dinamizando las herramientas participativas, hecho fundamental para promover experiencias de buen gobierno. De las OSC y ciudadanos depende en mucho que “las autoridades no solo gobiernen en representación de, o gobiernen para, sino gobiernen con los ciudadanos”. Es decir, para avanzar por el camino de forjar un Estado al servicio del pueblo. De las OSC depende en mucho la necesidad de construir nuevos tipos de relación entre el Estado y la ciudadanía como uno de los factores que facilite el impulso de mejores procesos de gestión política y pública y que por esa vía se aporte a la refundación de la política como arte de gobernar y al reforzamiento de la participación como vehículo de construcción de ciudadanía.

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